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lunes, 24 de diciembre de 2012

Sansueña o el Feliz nacimiento de Mitra.

Esta cuestión de estar inmersos en la tradición-maraña de la que no nos libra ni el efecto rebote de la negación, a veces cabrea un tanto a los sansueñeros. 
Se reviste Sansueña para el evento esperado durante un año. Como manda la tradición católica, miles de tentáculos luminarios recorren el espumillón que va disfrazando los regueros de harina dulce. Las miles de cartas llenas de pequeños ojos se cristalizan en el papel charol que lo invade todo: bombones, regalos, apretones de manos, abrazos-sms, whatsapp. Modernidad para el nacimiento del niño que se salvó de milagro del supuesto meteorito precolombino.
Pero siempre queda un resquicio de duda en este bendito pueblo mesetario. Los mayas, el fin del mundo, las profecías del boca a boca a lo largo de los siglos le son demasiado familiares para ser ignoradas por ese mono loco que pasea sus calles. Caramba con las novedades: un pesebre sin mula ni buey, nueva nacionalidad de los Reyes Magos, ahora el Niño nació a la vez que Mitra y habremos de conformarnos con la pedrea del día 6 de enero. Preocupado de la razón o no de estos extraordinarios y celebratorios hechos, lo demás, melancólico, taciturno, hipocondríaco prisionero de la Arcadia del presente, le aburre. Si lo original es la novedad de ahora o el remontarse al origen del todo no le preocupa lo más mínimo y se pierde, encandilado, en el tintineo incesante de las bolitas de ensueño, Loterías del Estado.


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(Sibilas detrás de la Catedral de Barcelona. 15.XII.2012)

Camine el sansueñero, baje hasta el valle que la nieve cubrió y pida por esta Unreal City que es Sansueña. Que Mitra traiga la luz y la abundancia con su sacrificio. O que la suerte le acompañe.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

The Walking Dead o porqué una acaba enganchada a las series yankis-zombies

En medio de un mundo conmocionado como éste, en el que vemos a diario cómo se violan los derechos de los niños desde la no escolarización o la esclavitud, hasta viéndoles morir sin empacho alguno mientras comemos, una no tiene nada mejor que hacer que ver series yankis sobre el apocalipsis zombie y cosas por el estilo. Y, al final, una descubre sorprendida, que a veces hasta tienen cosas en común...

¿Conocen ustedes The Walking Dead ( TWD)? Les dejo un link para que se informen si quieren, descarguen capítulos, etc. Pero, para lo que nos interesa ahora, les diré que había un vez en una tierra llena de zombies cómelo-todo tres niños: Carl, Sophia y Penny.

[Aviso que este devaneo es un spoiler como la copa de un pino... además de contener links a vídeos de youtube completamente zombie-asquerosos .]


El tema del niño en The Walking Dead salió, casualmente, el otro día en una reunión de amigos - terapiadeestudiantesdedoctoradosinbeca. 
Uno de los aspectos que más llama la atención en esta serie-secuela de cómic-, seguramente por las altas dosis de sangre, violencia y cosas desagradables en general, es el hincapié en la evolución de un personaje que siempre - por lógica humana o humanidad, simplemente - ha permanecido intacto, protegido de cualquier ataque. El niño, la infancia y ese perímetro sagrado que los happy endings nunca trataron. 

Entonces viene TWD y lo revienta. 

En la primera temporada veíamos a un inocente niño Carl que pasó de no entender nada inmerso en sus mundos de piruletas y escursiones a lo boy scout, a empuñar un arma a raíz de la desaparición de otro personaje infantil, Sophia. De ahí, a que ahora - temporada III- el chavalillo dispare sin dudarlo - quizá esto es lo más chocante: él fue educado, creció con esos valores -  median un par de capítulos. 

Ese segundo personaje infantil femenino se pierde en mitad de un bosque y no reaparece hasta bien entrada la segunda temporada, con el añadido de haber sido convertida en "caminante".De este modo, Sophia representa el segundo escalón, la conversión del niño en zombie, pero quedándose en el momento justo, en el duelo materno. Sólo vemos el resultado del desmoronamiento humano ("de niña a zombie", que diría Julio Iglesias...). Se pierde, pues, la niña y encontramos a un caminante más que el líder del grupo se ocupa de eliminar con un tiro limpio - otra escena que impresiona y hace vulnerable a la infancia, que permite corromperla. Niña perdida - niña encontrada - niña zombie - niña muerta. Resulta que primero han desvulnerabilizado al personaje del niño, inculcándole la posibilidad de ser convertido - atacado. Pero no se queda ahí la cosa, ya que el niño, una vez es caminante, posee cierto perfil psicológico dado, hasta ahora, mediante la actuación de ciertos seres cercanos, ya bien sea la madre en el caso de Sophia o la hermana en el caso de Andrea, motivo muy recurrente en esta serie.
Per ahora viene "la chica". Damos un paso más allá: hacia el lado violento-truculento-escatológico del zombie en sí. Esto es lo que hemos podido ver en la primera parte de la tercera temporada con la hija del Gobernador Philip, Penny. Ella sería el tercer paso en la evolución de este personaje del "niño" que, lejos de mantenerse a salvo, personifica la degradación, más que humana, mundana y universal que sufre este santo planeta. Vamos, que aquí no se slava ni Peter...

Y aún queda más: la neófita Judith (el bebé que veían en el video de la parturienta por cesárea). Pero eso supongo que lo dejaremos para próximos capítulos... 


Se deja abierta la línea de opiniones, sorpresas, desagrados, premoniciones, etc. para los frikis que sigan o no la serie, así como los adelantos (lo del spoiler o no ya lo moderaremos de alguna manera) de aquellos que hayan leído el cómic.



miércoles, 21 de noviembre de 2012

Nanas para adolescentes rotos



(Texto de canción de cuna con acompañamiento instrumental y vocal para modernos Peter Pan en momentos de devaneo desconsolado, melancólico o, simplemente, de toma de conciencia de la realidad.)
Ecuación con incógnita despejada [1 día = 10 años]

De mis ojos emigran dulcemente 
los pájaros perdidos de mi infancia.

"Un lugar",
en Árbol agónico (1945).
J. E. Cirlot






***

Berceuse
(del francés, 'canción de cuna')
Adolescentes rotos
flotan dulcemente en esta niebla
que moja mis manos y mi pecho
donde crecen los árboles tristísimos
de un mundo inerte, con ruinas que se mecen
en una canción no cantada por nadie. 
Llega suaves las barcas del silencio
como se fueron. Cada una
con su pálida doncella y su pequeño
pájaro muerto. 
La noche me comprende y yo la escucho
llorar en esta calma caída en mis orillas,
porque acaso no es sólo la esperanza
la enternecida madre que besa nuestros párpados. 
Y hay caminos cortados que nos llaman
como dulces campanas infantiles,
caminos por donde vamos de la mano
de nadie hacia la nada. 
La niebla lentamente va inundando
los valles y las frentes.
Adolescentes rotos
arden silenciosos en sus manos,
tan oscuras como esta voz que se pierde,
pero no tan dolorosas. sí, estas destrozadas ramas
a través de las que se verían estrellas,
si no fuese porque la soledad nos hizo ciegos. 
(Yo tengo en mis cuencas vacías
dos rosas nacidas de mi llanto.)
La noche me comprende y yo la escucho
caer sobre mis sienes desgarradas,
porque acaso es tan sólo en el abismo
donde nacen los trémulos ríos que atraviesan el desierto.
Y, eternamente, como se fueron,
llegan las barcas del misterio,
con la pálida doncella de las trenzas de ceniza,
con su pequeño pájaro muerto. 


Juan Eduardo Cirlot.

En la revista Entregas de Poesía, IV.  Abril 1944.


***


Voy a quedarme ciego, la noche me lo dice;
voy a habitar muy lejos de mis propios jardines,
voy a olvidar mis horas, mis lluvias, mis recuerdos,
mis árboles de plata, mis selvas de jacintos. 

"Ante la noche"

en Canto de la vida muerta (1946).
J.E. Cirlot




viernes, 16 de noviembre de 2012

Husserl o la literatura a pie de calle.

Absence: tout episode de langage qui met en scène l'absence de l'objet aimé - quelles qu'en soient la cause et la durée - et tend à transformer cette absence en épreuve d'abandon. 
(R. Barther, Fragments d'un discours amoureaux. Ed. Du Seuil, Paris: 1997. 19)


"¿Hay un espacio social para la literatura?"

Se abría esta mañana un debate a partir de esta cuestión. Tras una concatenación, más o menos abrupta, de experiencias rememorativas de quien dirigía la charla y las incontables citas de filósofos fenomenológicos, hemos llegado al señor Edmund Husserl. Y, para deshacerme de recientes malos pensamientos sobre el mundo en general (reflejado en una de las últimas actualizaciones de esta bitácora), he empezado por hacer eso que tanto les gusta a mis entusiastas mentores: aplicar la metodología comparatista. Lo que pasas es que uno es como es y de lo fenomenológico se pasa a los devaneos sin darse cuenta. 

Decíamos en una anterior actualización que, como es notable, el índice de lectores desciende notablemente en los últimos años. Uno se pregunta la razón y se da cuenta de que una sociedad iletrada como la nuestra poco - y mal - puede potencia el hábito lector. La respuesta a esta grave - gravísima - acusación puede venir dada, precisamente, por nuestra propia tradición.
Remontémonos  al siglo XVI, aunque les parezca demasiado. 
Hoy día, está comprobado - el número y la calidad de investigadores e investigaciones lo avala - que países en los que cuajó la Reforma Protestante, basada en la "libertad" de lecturas posibles de la Biblia para su entendimiento y aplicación, son los mismos que hoy potencian, respaldan y dan cabida al hecho -¡oh, sorpresa! - de que haya diferentes posibilidades interpretativas dentro de una misma lectura. Esto es, Alemania, Países Bajos, América del Norte y parte de la Central; lugares donde nacieron y aún se mantienen disciplinas como los Estudios Comparatistas o los estudios Culturales, entre otros.
 Es fácil de entender, entonces, que aquellos otro países - como mi querida España - más ranciamente contrarreformistas y creyentes a pies juntillas apoyan mucho menos, siquiera, propuestas de estudios multidisciplinares o abiertos, como puedan ser los Estudios ibéricos; esto es, la perspectiva descentralizada de una literatura Peninsular basada, única o mayoritaria-centralmente, en la escrita en castellano en detrimento de las otras cuatro.

Bien, remontémonos más aún, hasta Aristóteles. Ya decía él, en el siglo IV a. C. ,que el hombre no tiene tiempo suficiente en una sola vida para aprender todo lo que le es necesario para su formación. Por ello, recurre a la mímesis como modo indirecto para obtener el conocimiento del mundo. La vida de los otros como aprendizaje para nuestra propia vida, se me ocurre. Y esto, respecto a la literatura, bien puede aplicarse. ¿Cómo? Recurriendo a las palabras de Husserl en su Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica. Lectura como mímesis, como una presencia que con la voz, la de la lectura, invocamos a nuestro lado. Lectura como recuperación del pasado, transformándolo en eterno presente - es aquí donde, creo, converge con el concepto de "Memoria" tan utilizado en la literatura en la segunda mitad del siglo XX, motivado muy especialmente por las grandes catástrofes sanguinarias/dictaduras.  Decçia lectura como recuperación, pero también como crecimiento. Cuando leemos, abrimos un espacio que puede ser ocupado por otras perspectivas - vidas, personajes, tramas, temas, ... - que nos ofrezcan "otros posibles" con los que se re-llene y conforme nuestra propia subjetividad. Que nos den un plus de realidad; un grado superior de. "L'ompliment del nostre buidor com lectors" según J. R. Resina.

Evidentemente, Husserl explica esto mucho mejor. Él llama epogé al momento en el que, mientras leemos,  se pone entre paréntesis nuestra reacción interventiva con la realidad; una especie de auto-retención. La epogé nos cierra todo juicio de valor sobre existencias espacio-temporales - aquellas del texto. Aceptamos como modelo ficticio eso que se nos ofrece desde el universo al que asistimos mientras leemos, pero sin llegarnos a creer la letra escrita - esto es el pacto de la ficción, aquello que no acepta Don Quijote en el famoso episodio del Retablo del Maese Pedro, ya que juzga como ciertos, y por ello interviene de manera activa en los acontecimientos que allí se le presentan. Y esto sucede al buen lector, al que se le ha enseñado - o el que ha aprendido - la necesaria separación del texto para apreciar eso que le interesa a tu subjetividad, a tu "vacío" de lector.

Por tanto, aceptamos la lectura como hecho no prescindible para el hombre. Es decir, literatura ya no sólo como ilusión de esa presencia evocada, sino como experiencia física del cuerpo humano en la que desarrollarse gracias a esa mímesis para el aprendizaje. La reubicación del individuo en nuevas coordenadas espacio-temporales - los cronotopos, según Bajtin - en las que el hombre-lector reincorpora el pasado en su presente; esto es, cuenta con una experiencia más dentro de la suya propia, sin la necesidad de vivirla en primera persona, sino como co-actor u observador. La experiencia de la lectura como mímesis metafórica. Como el invocar aquella presencia que rellena nuestros huecos de conocimiento. 

¿Qué pasa entonces? ¿Por qué tanta falta de lectores, si estos son la cristalización de una reflexión multiplicada? Pues, a mí entender, porque hoy ya no es necesario recurrir a la lectura como fuente de conocimiento. Hay mil maneras para ello, desde las redes sociales hasta la TV o el cine, pasando por la radio. Lo escrito, al contrario de lo que pasa con estos medios fono-visuales, no mediatiza la imagen o correlato exterior en la conciencia de ese observador. Al leer no vemos ni oímos una duplicación de esa realidad, solamente- y este adverbio es solamente irónico - presenciamos la veracidad de una realidad narrada; la realización verídica de la misma sólo tendrá lugar en nuestra mente, individual sí, pero altamente influenciada por esa tradición con la que se iniciaba la entrada. 
En consecuencia, esta práctica canibalista de fagocitar todo cuerpo literario pierde adeptos por la inmediatez y la facilidad que otras formas de conocimiento indirecto ofrecen al hombre. Ya no hay tiempo de pararse afrente a lo ausente. No hay tiempo para leer, para verse abocado a una experiencia que ya fue y que debemos obligar a que se repita frente a nosotros.  La lectura ya no es un proceso con una praxis clara. La función social de la lectura fue , principalmente y en pretérito perfecto, la de la reflexión. Y a más lectores, más reflexiones - de ahí la importancia de libertad de lecturas de un mismo texto que decíamos antes. Ahora la reflexión se bate en duelo entre cenáculos y grandes masas. La reflexión de la erudición y la élite, de las estanterías de una librería de viejo, frente a la grossesse  interminable e inabarcable de una literatura de Carrefour y Corte Inglés. 
Esto, siendo lamentable tanto la minoría selecta como el pandémico embrutecimiento de las letras, divide a la sociedad entre los que sí consumen cierto tipo de literatura opuestos, diametralmente, a los que no. Y no potencia otra cosa sino la reflexión extrema individual : reflejo de una sociedad cada vez más fragmentada, individualizada y autista que permanece oculta bajo el engaño de la globalización, la feliz sociedad universal de consumo y la disparatada aceleración del vector temporal en esta Post-Modernidad, pronta a desaparecer. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

14N_Pitágoras en huelga.

"Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres."

Pitágoras de Samos.

Las palabras de Pitágoras vinieron a mí ayer por la noche y, con las mismas, respondiendo a las ganas de participar en esta más que necesaria huelga general, realizamos el cartel que hoy ha colgado desde nuestro balcón.

No sabía el pobre Pitágoras que sería calumniado tal y como lo han hecho hoy ciertos individuos. No creería que sobre sus sabias palabras caerían huevos, pintadas, improperios y denuncias. No podría siquiera imaginar que sus palabras han tenido que ser retiradas antes y con antes debido a ciertas amenazas.

El problema es que el cartel que abanderaba tal insignia filosófica ondeaba sobre el patio de un colegio, hoy medio vacío, donde los niños disfrutaban de un eterno recreo. El problema es que ese colegio es concertado y, por ellos, ha de cubrir unos mínimos educativos políticamente correctos (según la única cara que se ha dignado a informar). El problema es que ese colegio concertado es de monjas. Y con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho...

Vergüenza me daría a mí vivir en un país donde la policía pega a la gente; donde la Religión marca las líneas políticas y educativas; donde se aplaude al tonto mirándose el ombligo mientras  le dan por culo, le roban, le engañan y se cagan encima de él del mismo Pitágoras.


Hoy, más que nunca, les diría

VÁYANSE A LA MISMÍSIMA MIERDA  
(con perdón del respetable)
GO AWAY!




Indignado, mosqueado y con muy malos humos,

PeterP.

lunes, 29 de octubre de 2012

Once upon a time the gift to reading in Spain. Lectura pesimista de la pésima lectura en España.


When we not read, imagination disappears. 
Give us the gift to reading. 


Con este reivindicativo lema y ayudado del siguiente vídeo publicitario - muy a lo campaña de la DGT, todo sea dicho - Literacy Fundation of Quebec hace muestra de los niveles de práctica lectora a nivel mundial.
A pequeña escala, en nuestro país se da el hecho de que el porcentaje de los no lectores asciende ya hasta un 45,6%  en la edad adulta de esta nuestra querida España. Y con la etiqueta de "no lectores" me refiero a gente que NO LEE NUNCA.
Sin embargo, lo peor de todo no está en esos datos, sino en los referentes a la lectura infantil (menores de 18 años). Los lectores frecuentes se mantienen mientras que se observa cierta tendencia de pérdida de lectores ocasionales en tiempo libre. Así, del 14% de menores que leían un libro cada trimestre de 2009, descendemos hasta el 7,8% actual. Consecuentemente, el niño no lector, el que no lee nunca, asciende del 8% al 17%.
En fin, saquen ustedes mismos las conclusiones...
Desde luego que el hecho de que no se lea es peor de lo que uno se imagina. Además de desparecer la imaginación en niños y mayores, tal y como indica el eslogan que encabeza esta entrada, desaparece el léxico; vocabulario que cae al olvido o es encerrado entre lo barrotes del diccionario y si te he visto, no me acuerdo. Términos y usos de la lengua listos para sentencia de los próximos académicos-verdugos y sus consecuentes vigésima, trigésima y centésima edición del diccionario y las gramáticas. Si no se lee, uno no cultiva ese caldo de materia gris que, aunque parezca increíble, todos tenemos en la cabeza. Si no se lee, no hay posibilidad de escape, del viaje de las palabras hacia nuestra memoria, porque estás desaparecen. Si no se lee, no hay lugar para la duda, el pensamiento, la personalidad, la identidad cultural e individual. No leer es la autocondena al ostracismo; el castigo que nosotros mismos nos damos por no leer.

El tema de la calidad lectora es harina de otro costal. Y, de aquí en adelante, recomiendo no leer a los que padezca úlcera de estómago, migraña crónica o, simplemente, se vean dominados por ciertos rasgos misántropos.
Bien, dicho esto, suelto el bombazo: autor más leído, Ken Follet (bueno, vale...). Autor más comprado, Pierre Dukan. Dios... como dirían por mis terruños rurales "Yo no digo ya más na..."

Para los más amantes de las estadísticas, les dejo aquí el pdf que, amablemente, ha realizado el Ministerio de Educación (¿sí, Sr. Wert?), Ciencia y Tecnología sobre estos Hábitos de Lectura y Compra de Libros en  España 2011
Para ellos también, y para los que no quieran quemarse más la cabeza, disfruten del vídeo. Personalmente,  y ya por sacar algo gracioso de todo esto, reconocer que me ha tocado la fibra sensible ver a una Cenicienta que parecía convaleciente en pleno síndrome de abstinencia o a Peter Pan tan viejo. ¿Ustedes se creen? Peter Pan el de Neverland, el de los niños perdidos, el que nunca crecía.... Peter Pan como un anciano, sentado en la sala de espera a que le den una plaza en la residencia geriátrica. ¡Se acaban de cargar el mito!  En fin, algún devaneo tenía que haber...
Lean, lean todo lo que puedan y hablen bien, ¡coño!, que para algo que no cuesta dinero... - evidentemente, con ese "bien" me refiero a la correcta y completa utilización del lexicón, el cual alberga igualmente a las pobre palabrotas y su adecuado uso dentro del discurso, ¡mucho ojito con ellas! 


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martes, 16 de octubre de 2012

Nota del editor


El mundo empírico o real es uno de los diferentes mundos posibles que fue actualizado [...]; es el mejor de los mundos posibles.
G. W. von Leibniz


  • ¿Hasta qué punto el autor crea la realidad en el texto - poiesis - y no es esa realidad, la mirada con la que  él cree crearla en su texto, la que le conforma a él como autor; la que se crea a sí misma?
  • ¿La realidad textual es cuestión de perspectivas empíricas? ¿Una mirada autogenética como transferencia de conocimientos?
  • ¿Es el autor algo más que un simple copista, intermediario entre mundo real y mundo ficcional?
  • ¿Somos el ensayo de un yo en constante actualización a través de la escritura?
  • ¿Dónde está la frontera, el umbral entre el ser y el ser posible? 


O poeta é un fingidor.
Finge tao completamente
que chega a fingir que é dor
a dor que deveras sente.
 

El poeta es un fingidor./ Finge tan completamente/ que llega a fingir dolor/ cuando de veras lo siente.

F. Pessoa 
Autopsicografía, Obra poética.Nova Aguilar, Río de Janeiro, 1990. Pág. 164.

jueves, 4 de octubre de 2012

Handke, Wenders y la importancia de las preposiciones.

En 1942 Peter Handke compone su Lied vom Kindsein, más conocido por su primer verso "Als das kind kind war". Este breve incipit se elevó al estrellato curenta y cinco años más tarde, cuando Wim Wenders recurre a él para abrir su Der Himmel über Berlin, nada extraño si sabemos que el guión lo escribió al alimón con el propio autor de poema.
"Esta debía de ser la estación de la que tanto hablaba la abuela.
No en la que paraba el tren, sino en la que se paraba la estación
."
Lo curioso de todo esto, dejando a un lado el improvisatorio cameo de Colombo en un continuo happening haciendo de sí mismo (muy a lo Fred Astaire en The Band Wagon, 1953) y diciendo 'Compañerou'; lo curioso, decía, es el juego de traducción que se hace desde en el título tanto de la obra poética como fílmica y que conforma la visión que de ellas tendrán -tendremos- los receptores según el país de estreno/ publicación. Y bien sabrán ustedes que en una película como ésta el tema de la visión, la mirada en blanco y negro - jugando con la luz, la contraluz, la obscuridad no sólamente lumínica; con todas las gamas posibles de gris - o a color es la clave. Todo depende de cómo y desde dónde sea mirado en un mundo donde la voz se convierte en ruido y, quizá por eso, el escaso diálogo, el cuidado de las palabras que lo conforman, será decisivo. Creemos, pues, será más que importante remarcar ciertos matices que jugarán con esta carta de presentación de las obras de Handke y Wenders. No son más que apreciaciones de filólogo aburrido en tarde de jueves, pero igual a alguien se le guiña un ojo o se le enciende un nervio la próxima vez que lo lea/vea.


Así, se tradujo al inglés como Song of Chilhood, al francés Le Chant De L'Enfance, al castellano como Canción de niñez.
Son simples matices, pero si nos remitimos al origen de lied este término puede sernos ambivalente - con mucahs comillas - a la hora de traducirlo, ya que en alemán acapara tanto la acepción de canción lírica breve para voz solista y acompañamiento - ergo, oralidad -, como la composición poética escrita, culta - ergo, no oralidad- también expresada bajo el término genérico de gedicht - poema. Este grado de oralidad de lied se mantiene en las traducciones al inglés y al español. Sin embargo, la elección francesa de chant - canto - en lugar de chanson - canción - le da al título del poema y, porqué no al poema entero, un rasgo de solemnidad propia de la escritura de este tipo de composiciones poéticas que siguen la línea del canto, la oda, el himno, etc. Algo que, a nuestro parecer, acompaña bastante a la materia que trata, al yo que lo escribe y se nos muestra anhelante de esa infancia - adivinamos, pensativo, melancólico, gris, como la mirada de Damiel y Cassiel. Para que luego digan que con las traducciones se pierde; que si "traduttore, traditore".

En consecuencia, si es cierto que Song of y Canción de remiten perfectamente a esa tradición de oralidad de las caciones populares e infantiles - sin que esto riña con lo artístico -, se quedan un poquito flojas respecto a este viso de suntuosidad que le aporta el francés (no nos engañemos: Alemania, años 40, Peter Handke... No suena muy divertido).
M
antiene, de este modo, esa mirada hacia la infancia desde un tiempo que ya se sabe pasado. La mirada que ya tiene perspectiva para reflexionar(se) y, precisamente por eso, ya ha perdido aquello que le permitió mirar atrás: la infancia, la inocencia, el tiempo y el espacio -siempre cambiante- que lo conformaron.
*Nota: veáse cómo varía el tono referencial entre los sustantivos canción y niñez si cambiamos el de por un a: Canción de > Canción a.
*Nota 2: Otra cosa digna de comentario sería porqué "niñez" y no "infancia". Si alguien se anima, ya sabe...


 De El cielo sobre Berlín al inglés Wings of desire y Les ailes du désir en francés. Estos tres ejemplos reflejan la bifurcación traductológica en la que se vió el largometraje de Wenders. Decir primeramente que ambas alternativas parecen bastante adecuadas; veremos porqué.  Siendo la más literal y tradicional, es natural que la traducción al español continue mostrando esa mirada -nuevamente, la importancia de la mirada, esta vez física - de los protagonistas. La preposición -que luego dicen que, vacías de significado, no sirven para nada- über ("por encima de", pero sin contacto con el objeto) se corresponde con ese sobre en español que hace que nos posicionemos junto al vuelo de los protagonistas; junto a la cámara de Wenders que sobrevuela un Berlín devastado o una biblioteca llena de ruidos; planeando sobre la memoria de la humanidad encerrada en esa preposición alada. Y, precisamente, este atributo -insisto en la importancia de las preposiciones aquí como portadoras de significado- es el que motiva la segunda traducción, aquella que más liberal, es empleada en inglés y  francés (entre otras lenguas como el portugués o el español de Argentina). Wings of desire o Les ailes du désir, traducciones literales entre sí, muestran esa importancia que antes nos transmitía el über/sobre, ya no porque los protagonistas sean ángeles -que también, natürlich- o que jueguen continuamente con el binomio cielo/infierno, luz/oscuridad, etc. Lo importante sigue siendo la mirada y ésta viene desde arriba; desde el gris de aquellas alas que miran; desde aquella conciencia que, guardiana del todo eterno de la humanidad que vigila, está cansada de ese no-tiempo en el que se prolonga y habita - aquel "to be continued..." con el que se cierra la obra.
"Aquello que el conocimiento no alcanza, el sentimiento lo desea", le dijo Gerardo Diego a Juan Larrea en una de sus cartas. Así, esa alas -wings, ailes- anhelantes de humanidad, de la explosión sensorial puesta en manos de Marion y Colombo ya aterrizado, nos posicionan de manera más compleja e inexacta, ubicación que en alemán y español se nos ofrecía, magnificamente, con una simple y perfecta preposición.



***
Cuando el niño era niño
andaba con brazos caídos,
quería que el arroyo fuera un río,
el río, torrentera,
y este charquito, el mar.
Cuando el niño era niño
no sabía que lo era,
todo tenía un alma,
todas las almas eran una.
Cuando el niño era niño
de nada tenía opinión,
no tenía costumbres,
se sentaba con las piernas cruzadas,
echaba a correr,
tenía un remolino en el pelo
y no ponía caras en las fotos.
era el tiempo de estas preguntas:
¿Por qué yo soy yo y no soy tú?
¿Por qué estoy aquí y no allí?
¿Cuándo comenzó el tiempo,
dónde acaba el espacio?
¿La vida bajo el sol es sólo un sueño?
¿Esto que veo y oigo y huelo
es reflejo de un mundo sobre el mundo?
¿De verdad existe el Mal
y personas que son Los Malos?
¿Cómo es posible que yo, que soy yo,
antes de ser no fuera,
y que yo, que soy yo,
deje un día de ser el yo que soy?
Cuando el niño era niño
no tragaba las espinacas,
los guisantes, el arroz con leche
ni la col estofada,
y ahora lo come todo, y no sólo en apuros.
Cuando el niño era niño,
se despertó una vez en una cama extraña,
y así es cada día,
muchas personas le eran bellas
y ahora sólo cuando hay suerte,
veía claro un paraíso
y ahora, como mucho, lo presiente,
no podía imaginar la nada
y hoy tiembla ante ella.
Cuando el niño era niño
jugaba entusiasmado,
y ahora hace lo mismo, pero sólo
si el juego es su trabajo.
Cuando el niño era niño
le bastaba comer pan y manzanas,
y así sigue ocurriendo.
Cuando el niño era niño
las moras en su mano sólo eran moras,
y sigue siendo así,
las nueces verdes le raspaban la lengua,
y sigue siendo así,
en cada monte anhelaba
el monte aun más alto,
y en cada ciudad anhelaba
la ciudad aun mayor,
y así hace hoy también,
el entusiasmo le llevó a lo alto del cerezo,
como aún hace hoy,
la timidez con los extraños
que todavía tiene,
esperaba las primeras nieves,
y todavía espera.
Cuando el niño era niño
tiró una vara como lanza al árbol,
y allí sigue temblando.
Lied vom Kindsein, Peter Handke (1942).

domingo, 23 de septiembre de 2012

El dia de la reixeta.


The true expression of a people is in its dance and in its music.
Bodies never lie.
Agnes de Mille


No mistakes in the tango, not like life.
[...] You make a mistake, get all tangled up… just tango on.

Al Pacino, Scent of a Woman.

La felicitat es traduïa en aquells petits trossos de confeti a l'altre costat de la reixeta i el clap de cel clos que li era permès hi veure. Amunt. A baix. Molt sovint no sentia res més enllà del soroll de les dolçaines, els tamborins, el nens encara tan innocents, tan conformats amb la felicitat traduïda en trossets de confeti i de cel obert des d’allà baix. Molt sovint no era més que un altre fil de la bovina buscant l'inici del cabdell, això que tothom cercava, que ningú trobava, però. Molt sovint els carrers grisos; molt sovint les llambordes des de les voreres mirant-li amb indiferència; la seguretat  de saber-se ningú entre un munt, un món de ninguns, fent la cercavila. Tot un any esperant, essent. No, cap, poc ni gaire. Molt sovint preferint la reixeta que li tancava dintre, el soroll, els crits dels nens tan innocents, tan conformats des d'allà baix amb la felicitat -globus ple d'aire desconegut; nens com ell mateix, tot desitjosos del dia que, amb els ulls mig closos per la reixeta–porta–a–la–felicitat–traduïda, pel cartó del cap gros, el dia en el qual seria algú per aquells altres ulls que, molt sovint, li feien desitjar, amb el cor cansat pel pes de la disfressa, el dia de la reixeta. Quan tothom ballaria al seu ritme, sota l'ordre dels seus pas, de les seves palmades. Quan els carrers serien una mica més seus i al fi podia passejar-se, desitjar de la mà de la seva angoxia–estel  i deixar-la escapar per entre els fils de la reixeta. Quan el món seria dels nans fent una xambanga de gegants...

Pels gegants del Casc Antic.
Resistents al pas dels temps, sempre ballant...

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