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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Nanas para adolescentes rotos



(Texto de canción de cuna con acompañamiento instrumental y vocal para modernos Peter Pan en momentos de devaneo desconsolado, melancólico o, simplemente, de toma de conciencia de la realidad.)
Ecuación con incógnita despejada [1 día = 10 años]

De mis ojos emigran dulcemente 
los pájaros perdidos de mi infancia.

"Un lugar",
en Árbol agónico (1945).
J. E. Cirlot






***

Berceuse
(del francés, 'canción de cuna')
Adolescentes rotos
flotan dulcemente en esta niebla
que moja mis manos y mi pecho
donde crecen los árboles tristísimos
de un mundo inerte, con ruinas que se mecen
en una canción no cantada por nadie. 
Llega suaves las barcas del silencio
como se fueron. Cada una
con su pálida doncella y su pequeño
pájaro muerto. 
La noche me comprende y yo la escucho
llorar en esta calma caída en mis orillas,
porque acaso no es sólo la esperanza
la enternecida madre que besa nuestros párpados. 
Y hay caminos cortados que nos llaman
como dulces campanas infantiles,
caminos por donde vamos de la mano
de nadie hacia la nada. 
La niebla lentamente va inundando
los valles y las frentes.
Adolescentes rotos
arden silenciosos en sus manos,
tan oscuras como esta voz que se pierde,
pero no tan dolorosas. sí, estas destrozadas ramas
a través de las que se verían estrellas,
si no fuese porque la soledad nos hizo ciegos. 
(Yo tengo en mis cuencas vacías
dos rosas nacidas de mi llanto.)
La noche me comprende y yo la escucho
caer sobre mis sienes desgarradas,
porque acaso es tan sólo en el abismo
donde nacen los trémulos ríos que atraviesan el desierto.
Y, eternamente, como se fueron,
llegan las barcas del misterio,
con la pálida doncella de las trenzas de ceniza,
con su pequeño pájaro muerto. 


Juan Eduardo Cirlot.

En la revista Entregas de Poesía, IV.  Abril 1944.


***


Voy a quedarme ciego, la noche me lo dice;
voy a habitar muy lejos de mis propios jardines,
voy a olvidar mis horas, mis lluvias, mis recuerdos,
mis árboles de plata, mis selvas de jacintos. 

"Ante la noche"

en Canto de la vida muerta (1946).
J.E. Cirlot




domingo, 5 de febrero de 2012

e.e.cummings [realidad, ficción o el poeta y su (m)visión]

Entraba hoy por aquí con la intención de mostrarles la lógica que se esconde tras lo individual.
Por otra parte, déjenme comprobar qué ocurre si yo les digo la palabra:

P-O-E-T-A

Impresiona, ¿eh? Sé que la mayoría de ustedes - de nosotros - ha tenido, según leyó las cinco letras, cierta tentativa de coger el ratón, ponerlo sobre la X roja de la ventana y salir corriendo... Y es que la poesía siempre ha sido algo durilla de leer. No digamos de entender. Curioso cómo el hombre ha ido dando a la prosa un carácter de veracidad y comodidad que en su origen no tenía- para Aristóteles, ni siquiera tenía consideración de género literario. En cualquier caso, el término 'poeta', 'poesía', y demás aledaños de su familia léxica - esto es, los que tienen algo que ver con ella como 'poema', 'poemario' o 'poetisa' - nos resultan bastante incómodos. Porque no nos engañemos, querido lector: a nosotros nos sacan de los sonetos de Garcilaso, las coplas de Jorge Manrique o los llánticos amorosos de Bécquer y nos echamos las manos a la cabeza. Y es que, amigos míos, les voy a descubrir la panacea: los poetas son difíciles, son enrevesados, son... Pues como todo lo que les envuelve: neblinoso... 
¿Sí? ¿De verdad? ¿Seguro? ¡Pues no! ¡MENTIRA! Nada, hombre, nada. Si es que no nos enteramos. Que todo es más fácil de lo que parece. Que estamos otra vez con lo mismo. Nos ofuscan con "uy, que hablan en verso...que tienen ideas,... que piensas cosas raritas...". Nos ciegan con afirmaciones académicas: "adelanto de las estéticas vanguardistas", 'búsqueda de nuevos lenguajes", "consagración del laureado poeta de mi pueblo"... ¿Pero qué dices? Nada. No hagan caso. ¿Saben qué es la poesía? ¿Etimológicamente, me refiero? Qué coj**** quiere decir la palabra 'poesía', vaya. Que todos nos las damos de sabios diciendo que es griego, pero, ¿qué significa? - obsérvese, para próximas ediciones, que esta pregunta tan aparentemente infantil, ayuda a desenmascarar una gran parte de las incógnitas del mundo (además de a los pedantes pseudointelectualoides que las transmiten sin entender). 
Pues 'poesía' (gr. ποίησις), mis bienamados, es 'creación'. Lo que sea. Cualquier cosa que se pueda crear era poesía para los griegos. Desde una casa hasta una canción.  Poesía era todo aquello que, de la cabeza del hombre, poblada de ideas, se plasmaba en realidad. Porque crear no es más que eso: hacerlo real. Así que, querido De la Concha, se ha cambiado usted de ministerio sin aclarar el estado de la cuestión. ¿Por qué ésta es la séptima acepción del DRAE y no la primera? Porque, que yo sepa, primero va la creación - vamos, el ponerse a la faena -  y, después, la forma de crearlo o tomar forma plástica; sea ésta prosa, verso o plastidécor.
En fin, dejemos a un lado estos academicismos y volvamos al tema. Tras esta somnífera explicación previa, ¿dónde quiero llegar? Pues convencer al respetable de que no es tan difícil ni leer ni entender poesía. El poeta ya salió de su torre de marfil donde escribía, taciturno y ensimismado, letras a los sedosos cabellos de una dama casada, convertida, sin saber porqué, en espiga dorada, collar de perlas diamantí o lecho de plumas y seda . El poeta se marchó de ese exilio medio escolástico, medio místico. El poeta duerme, trasnocha, come, trabaja - o no, no nos engañemos, está en el paro. ¡Qué digo! ¡El poeta, incluso, cag*! El poeta es un hombre, y no un vate de las Musas. Para entenderle, pues, sólo hay que pensar como un hombre. Sólo hay que confiar, de vez en cuando, en el instinto humano - por muy depreciado que esté - para entender, a vista de pájaro, la voz del poeta. La voz del hombre.

Externamente sufro como todos
las huellas cotidianas, indelebles.

[...]separado del cielo,ciudadano
inscrito en el cemento y en el sordo
rumor inconsolable de las plazas.

 JE Cirlot

Y para demostrarles toda esta tralla mental y propagandísitca pro-poesía, les presentaré un poema cortito. ¿Les apetece comprobar que lo que les decía es cierto? Si no están de acuerdo, acepto todo tipo de reclamaciones, quejas, discursiones, etc.
El poema es en inglés. Sé que la inmesa mayoría de ustedes podría entenderlo - más que nada, porque hasta yo pude comprenderlo sobre la marcha. Pero para los que no puedan o no quieran hacer el esfuerzo de meterse en mente yanqui, -lo entiendo-, ¡tranquilizarse! Dejo una traducción, lo más finel posible, con letras más pequeña, justo debajo, cuando empecemos a destripar el significado 'oculto', aparentemente, tras las palabras. Tómense el tiempo que necesiten. Y, aunque no entiendan nada, continúen. Lo desmenuzaremos todo poc a poc. Les dejo, pues con my sweet old etcetera, de e.e.cummings.

my sweet old etceteraaunt lucy during the recent
war could and what
is more did tell you just
what everybody was fighting
for,
my sister
isabel created hundreds
(and
hundreds)of socks not to
mention fleaproof earwarmers
etcetera wristers etcetera, my
mother hoped that
i would die etcetera
bravely of course my father used
to become hoarse talking about how it was
a privilege and if only he
could meanwhile my
self etcetera lay quietly
in the deep mud et
cetera
(dreaming,
et
cetera
, of
Y
our smile
eyes knees and of your Etcetera

¿Qué es lo primero que se les viene a la cabeza nada más leer este poema? Nada de grandes interpretaciones. No queremos exégesis. Sólo apreciaciones sencillas, que muchas veces es sencillez lo que se esconde detrás de aparente artefacto.
Pues claro... la ortografía. Para ser más exactos, dos cositas:
  • El uso, aparentemente, indiscriminado de la minúscula (observen que sólo aparecen dos letras mayúsuclas en todo el texto y que no se conrresponden con las reglas de ortografía; es decir, ni en el comienzo del texto, ni en los nombres propios - ni siquiera en el del autor, al final).
  • La forma, tanto del poema como de algunas palabras. A eso lo llamaremos morfosintáxis poética, de la que nos atreveremos a decir que es bastante fragmentada (que no incorrecta, mucho ojito). 
  • ¿Algo más? ¡Claro que sí! La repetición de algunas palabras. ¿Algunas? Fíjense bien.... Exacto. La repetición - excesiva, si se quiere - del término "etcétera". 
Bueno, ya tenemos estas tres cositas técnicas. Ahora, en español, vean el significado literal, para después, ahondar en literario. 

mi dulce anciana etcétera
tía lucy durante la reciente
guerra pude y lo hice

contarte por lo que

todo el mundo
luchaba,

mi hermana

isabel haciendo cientos

(y

cientos)de calcetines por no

mencionar las orejeras resistentes a las pulgas

etcétera brazaletes etcétera, mi

madre esperaba que

yo muriese etcétera

valiente por supuesto mi padre
comentaba ronco que era

un privilegio y si tan sólo él

pudiera mientras yo

mismo etcétera yazgo en silencio

bajo el fango et
c
étera
(soñando,

et
cétera, con
Tu sonrisa

ojos rodillas y tu Etcétera)


¿Qué se les viene a la cabeza nada más empezar a leer? Supongo que esa peculiar entradilla con vocativo de "mi dulce anciana.... Tía Lucy" les hará pensar en una carta. Un encabezado antiguo, típico del género epistolar ya en desuso. Bien. Por tanto, el poema podría ser, perfectamente y puesto en prosa, una carta. De esta manera, nos topamos con el primer 'etcétera' - en adelante, etc. - y, con ello, la primera incógnita de una serie de 'etc.' que surgirán a lo largo del texto y que, por si no se han dado cuenta, encierran su veradero y trágico significado. 
Del lat. et cetĕra, y "lo demás", nos dice el DRAE que es utilizado para sustituir el resto de una exposición o enumeración que se sobreentiende o que no interesa expresar. Así, este primer etc. que sigue a "dulce" y "anciana" podría estar remplazando adjetivos calificativos como, por ejemplo, "querida" (un gran tópico en las cartas). Evidentemente, cabe la posibilidad de encuadrar aquí cualqueir adjetivo que sea acorde con la situación. Es decir: libertad de elección, pero coherente. Así, si en lugar de querida, prefieren ustedes, "bienamada", "respetada", "ilustre", "añorada"... es igualmente válido. 
Seguimos adelante y vemos una referencia espacio-temporal muy concreta: la guerra. Esto ya se lo añado yo, tipo chascarrillo extrapoético. La guerra referida es the World War. La Gran Guerra. Resulta que Cummings se alistó junto a John Dos Passos -autor de Journeys between wars (1938)- en las Norton-Harjes Ambulances Corps. Pero no nos liemos en salsas-rosas-literarias. Vayamos al grano.  
Después de esta mención a la guerra, aparece otro personaje femenino: la hermana del yo que habla. Esta buena muchacha se las pasa en casita bordando calcetines orejeras etc. brazaletes etc. ¿Para qué? Obviamente, para su hermano; para los soldaditos del frente. Por ello, este segundo enigma lleva detrás un sinfín de elementos de abrigo: "bufandas", "guantes", "gorros", "mantas",... Qué curioso que, detrás de un 'etcétera', empiece a colarse en nuestro texto el frío que siente el protagonista. El hielo de la guerra. Para que se hagan una idea, Orwell nos lo contó claramente en su Homenaje a Cataluña:
"el frío era indescriptible [...] Una noche glacial anoté en el diario las prendas que llevaba [...] camiseta y calzoncillos de paño grueso, camisa de franlea, dos jerséis, una chaquetilla de lana, una cazadora de cuero, bombachos de pana, polainas de vendas, calcetines gruesos, botas, un impermeable grueso, bufanda, guantes forrados y gorro de punto, y a pesar de todo tiritaba." (Tusquets, 2010:91)
Y no solo eso. Observe, atento lector, que detrás de tanta ropa de abrigo, de tanto tricotar a la luz del fuego, aparece, cándida, redimida y suspirosa, la figura atenta y desconsolada de la buena mujer, amita de su casa. El papel eternamente femenino de obediencia y abnegación.
No acaba aquí la cosa. El cuarto etc. , la mamá del chaval aparece en escena evocada con unas palabras mordaces y que, muy posiblemente, sean un adelanto - catáfora - del desenlace del yo poético.  "Mi madre esperaba que/yo mueriese etcetera/ valiente". Aquí casi da más miedo el verbo 'esperar', que la dificultad de desvelar qué término(s) esconde este etc. ¿Una madre 'espera' que su hijo muera? Es casi gore pensar esto, pero, ¿esperar como sinónimo de desear?¿Una madre que sabe que su hijo es una ofrenda por la patria? Y si no muere el chiquillo,valiente, ¿qué? ¿Ya no sería un valiente para ella? ¿Es consuelo para una madre saber que un hijo muere, pero al menos es por un ideal? Y, de cualquier modo, ¿de quién es ese ideal? No nos enrollemos, que aún queda. Dejando a un lado estos devaneos, el etc., en este caso, bifurca las posibles interpretaciones. Por un lado, podríamos añadir cualquier otroa adjetivo que sea coherente con "valiente". Por otro, podríamos poner un sintagma con función circunstancial -ya saben, eso de Lugar/Tiempo/Modo...-  que concordase con el verbo. Así "yo muriese por la causa/por la patria/para defender a los justos". Lo que ustedes vean. 
Nos acercamos al final y aparece la figura paterna. Un padre ronco de emoción al hablar de su hijo soldado, luchando. El valor y la honra de la familia, del país. Un privilegio. Recuerda esto a las palabras de Robert Graves en su autobiografía Goodbye to All That (1929) al llegar a 'casa' tras la Primera Guerra Mundial: Una gigantesca e histérica masa sobrepasó la barrera y lanzó un nuevo rugido [...] Mientras escrutaba la multitud, vi que una figura destacaba por sí sola: para mi vergüenza, reconocí a mi padre, dando saltitos sobre su única pierna, agitando el paraguas, vitoreando como el que más... 
El padre de nuestro protagonista también aclama el valor de su hijo, de los combatientes jóvenes que han ido a darlo todo a frente. Fíjense hasta qué punto, en menos de un verso, el entusiasmo del padre decae hasta llegar a insinuar "si al menos él también pudiera..." ¿También pudiera qué? ¿Ir a matar o a que lo matasen por la causa - por ese etc. de la madre-?
Por fin, "myself". "Yo / mismo etcetera" Atención porque, en tres palabras se lía una de tres pares... ¿Ven cómo el "yo /mismo" aparece partido? ¿Entienden la ruptura sintáctica del propio sujeto? Ya no de la oración. El sujeto es el que está roto. La escisión del YO; la ruptura interior del individuo. Y es que algo se rompe. Aparece algo que divide al individuo después de algo así; que lo separa del mundo que conoce la guerra desde el sofá y los medios de comunicación. "Inglaterra nos parecía extraña a los soldados que regresábamos. No podíamos entender aquella locura que aclamaba la guerra salvajemente por todos sitios. Los ciudadanos hablaban una lengua extraña. Probé a hablar seriamente con mis padres, pero fue imposible..." (R. Graves). Si algo está roto, ¿qué mejor manera que adecuar forma y contenido? He aquí la explicación de porqué se destruye el orden lógico de la sintaxis, de las palabras.
Por tanto, el etc. que continúa a "Yo/mismo" no puede ser sustituído por algo que no haga refenrecia a la idea de 'y otros como yo': "y el resto de soldados", "y mis compañeros", "y los otros muertos en la trinchera",...  yazgo (yacemos) en silencio/ bajo el fango etcétera ¿Qué más? "En la mierda", "entre ratas/sangre/muertos"... Y los dos últimos etc. entre paréntesis. Momento de recogimiento e intimidad del YO que se rompe:"soñando / etcétera", podemos poner cualquier verbo de pensamiento - pensando, recordando, ...- , pero lo ideal sería que encajara con la preposición "con" que enlaza con aquello en lo que sueña - lingüísticamente, con el término del sintagma preposicional-:  "con/ Tu sonrisa/ ojos rodillas y tu Etcétera."  ¿Qué vemos aquí? ¡Dos mayúsculas! A estas alturas de la película, donde se ha visto una tía anciana tomando el té en el jardín de alguna posh house; una joven que se desvive por el bienamado hermano que lucha en el frente; una madre decidida a sacrificar hijos al dios Tor si con eso se consigue ago -lo que sea, no importa-; un padre que se sabe viejo, incapacitado para la batalla y que manda al hijo en su lugar; una sociedad, un mundo roto por el trauma belicista, en un texto en el que los Etcéteras van cada vez a mayor - y a peor -, volviéndose más fuertes, escodiendo cosas cada vez más horribles como es el deseo de una madre de cómo ha de morir el hijo o de cómo un hombre se siente avergonzado de no poder ir a matar.... ¿Creen ustedes que al pobre chaval le importa algo de todo esto? ¿Creen que entiende por qué está ahí? ¿Creen que esa causa era la suya?Pues claro que no. Ese chaval, "soñando...con/Tu ... Etcétera" ¿quées lo que quiere? ¿Con qué sueña; en qué recuerdos piensa en esos momentos de intimidad para seguir en ese sinsentido? Evidentemente, esa T mayúscula esconde una chica. Sueña con ella - aunque esto ya parezca la canción de los Camela - y ella es lo único que le importa en ese momento. Por eso emplea ahí, y sólo ahí, las letras mayúsculas. Ella; y su Etcétera... Hay quien apunta a que su Etcétera es el Amor, el Corazón de la amada. Yo, personalmente, me inclino más por otras partes del cuerpo, aunque coincido con ellos en que también empiezan por C...

Por la recuperación de la memoria histórica.


***


Y ahora, si han llegado hasta aquí, relean el poema y contéstenme de manera sincera. ¿Estaba todo en el texto, ahí escrito o no? ¿Sigue siendo Poeta o ya es poeta? ¿Será la poesía algo tan extraño como la voz de un hombre?


Foto: Humor Indignado 100%
Traducciones de los textos citados: JudithDDM

viernes, 23 de diciembre de 2011

Crónicas del país de Sansueña. Costumbres y graciosidades. ( I )

*A Sansueña, por soñar aunque cueste... 

Se despiertan las calles bajo el blanco polvo helado y cayendo... Se enciende, poco a poco, la vida en pequeñas tiendas antiguas.

La modesta población de Sansueña prepara, como cada solsticio de invierno, las viandas y sacrificios a su patrón. San Pancracio, con los eternos cinco duros en su índice, apunta al cielo, como recordando al Tronante, su poder y el castigo que recibirán todos aquellos que adoren a falsos tótems. Pero no importa. Como todo santo, se ganó el cielo por bonachón y, por mucha amenaza, siempre se puede mirar a otro lado, para que el cielo no vea, y perdonar los pequeños deslices de los crédulos sansueñeros. "¡Este año sí, Dios mío!"  Y es que, si algo tienen de peculiar los oriundos de Sansueña, es su carácter pueril, su confianza ciega y desesperante hacia el Azar y la Fortuna. Como niños que, creyendo a pies juntillas la posibilidad de un vuelco de tortilla, tientan a la Suerte y comienzan, meses antes, la tradicional peregrinación hacia una ventanilla que les asegure, a ojo de buen cubero, que "este año sí que sí". Este encaminarse, medio catárticos, hacia la "estampita" que les de el pase seguro a la Gloria - económica, pues, como toda tierra de bien, en Sansueña hasta soñar cuesta dinero -; este deambular con ello en la mano, babeando ante los cinco números que lo encabezan; delirando de risa disimulada al pensar "Díos mío, ¿y si este año sí?" Y un brillo inefable de Esperanza y Estulticia aparece en el par de ojos de cada uno de estos aborígenes, y refulgurando... Olvidando la miseria en las aceras; la mansedumbre de curritos explotados, de parados deprimidos y mujeres cabizbajas.
De hecho, y para no dejar un sólo cabo sin atar, se sigue todo un ritual de acercamiento previo al suceso. Una vez obtenida la estampita de la Suerte, cada sansueñero debe besarla y salir en busca de todo tipo de protuberancias: las barrigas de embarazadas y las corcovas de jorobados son elementos recurrentes, casi talismanes, según se aproxima el día. Frotándola sobre dichos abultamientos,  lo acompañan, cual misal y rosario, para estimular y atraer hacia la estampita la Fortuna deseada, una suerte de deprecaciones: "Ay, Dios mío, con la falta que nos hace ahora..."; "Según está la cosa, una ayudita...Un colchoncito pa respaldarnos..."; "Un pellizquito nada más...", "Yo solo pido lo justito pa ir tirando..." Bajo la mágica alineación de los planetas que todos invocan para sí, una música  resuena en todas las cabezas. Y entonces, acompasados por las calles de Sansueña, las faldas, los zapatos, los sombreros inician la danza de la Primitiva, de la Bonoloto; de la Línea y el Bingo; del Sueño y la Ilusión a ritmo de vals...
Sansueña, después de meses de peregrinación, fabulación y recopilación de "estampitas", empieza la cuenta atrás y, año tras año, una boina de enajenación encapota cualquier intento de conversación entre sus peculiares habitantes. "Redios, si este año toca..."  Y, tras este inicio onírico, prosigue una serie de confabulaciones y cuentos de la lechera que varía según la edad, el sexo, la condición civil o laboral o, incluso, la provincia de origen a la que pertenezca el soñador en cuestión... Los más devotos, reservando los días de asueto en sus correspondientes oficios, vuelven a sus casas para madrugar ese día, preparar el desayuno en familia y apiñarse en torno a la televisión, el transistor, o cualquier onda que transmita la Buena Nueva. Concentrando toda la entelequia nacional en el breve, pero intensísimo, espacio de tiempo en el que el Querubín Elegido del año se da la vuelta, agitado, agarra fuerte el designio circular y cifrado del Oráculo y canta....

El resultado, para desgracia casi masiva del personal, suele ser siempre el mismo. Nótese minutos después del evento la decepción generalizada. Las miradas avergonzadas, pesarosas de la peregrinación inerte, del sacrificio infructuoso, del cántaro roto junto a la fuente. Ilusiones de usar y tirar.
Pero como pueblo de rancia tradición, Sansueña, valiente y gallarda,  menea con gesto estoico las témporas  - que ya podían haberse usado antes - y tirando de refranero "el-mal-de-muchos-consuelo-de-tontos" sirve para el autocompadecimiento por haber vendido la piel del oso antes de cazarlo. "Bueno, seguimos pobres, pero con salud, ¿eh?" Ante esto, solemos encontrar a nuestro paso ofuscados autóctonos que como cada año, reniegan sabiendo que volverán a caer. "Sí. A mí me ha tocado.... los coj**** me ha tocado..."

Y así, de nuevo, recomienza la vida en Sansueña cada 23 de diciembre; tras este pequeño lapsus pseudomarxista, en el que los sansueñeros megalómanos se ven cumpliendo el sueño de su vida: ser sus propios amos, dueños y señores. Olvidarse de quién se es. La resaca del pobre y su precio.
Empieza, otra vez, de camino al trabajo como cada mañana, idéntica peregrinación so pretexto "no vaya a ser que este año toque" para la fiesta de la patrona. Santa Epifanía de enero, unos días antes de San Lorenzo y sus pequeños descuentos en tiendas de abastos y complementos. Compensación que el pobre San Pancracio ofrece, lastimoso un año más, a los pobres sansueñeros por estos pequeños actos de rebeldía que, por atreverse a soñar,  tan caro acaban pagando...

el sol nos dice que llegó el final,
por una noche se olvidó 
que cada uno es cada cual.
( J.M. Serrat - versión Tahúres zurdos)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Auctoritas in verso est

  • Hace ya un tiempo que volví de Francia. De mi querido y estimado Clermont-Ferrand, en conexión directa y diaria con Issoire.
  • Esta noche, un acuciante golpe de tos seca me impidió dormir.
  • Siempre me ha dado miedo la potencia de mi imaginación y la perversa simpatía que le tiene a las sombras que no son.
  • La Noche de los Santos - o Halloween, para los de la LOGSE -  fue hace unos días y ayer tuve que releer El monte de las ánimas de Bécquer..

No sé qué relación puede haber entre estas dos ideas... Si seguimos la crítica de la Estilística con Leo Spitzer o Dámaso Alonso, seguramente daríamos con algún tipo de viviencia que, posiblemente, hubiere dejeado impronta en mí y, por ello, sirviera de funte de creación, modo de conocimiento del mundo y vía de entrada - dirección hacia la "psicología del autor". ¡Miren! Si se quiere, hasta podría decirse que les he explicado medio siglo de Crítica Literaria subjetivista y ametódica en cuatro líneas...Pero no era éste mi propósito. En realidad, no tenía más intención que recuperar una parte del Petit carnet du voyage que escribí para otros medios distintos a este blog; esto es, El rincón del FiloFriki: local apto para fumar.

Siento si resuena aquí mi ego, pero llevaba tiempo sin echarle un ojo y, en días de una tardor tan soleada como el de hoy, ¿por qué no reirse un poco de uno mismo? Ya ven, una ya hasta se glosa... ¡Cuánto Narciso suelto! Espero que disfruten con 

Pesadilla en Issoire's Streets...16/03/10

En menos de 48 horas he visto el mismo pueblo desde tres puntos de enfoque distintos de una misma carretera, y sentadica en el mismo autobús.  ¿A qué se debe? No. Nada de estar dando vueltas en círculo. Esto sucede cuando el gobierno decide tirar la casa por la ventana y, ya que estamos en primavera, ¡ha la! A hacer obras se ha dicho. Obras, obras y más obras - ¿serán familia Taladrón y el alcalde de aquí? - ; las cuales modifican el curso, sobre un mismo punto, del autobús. Resulta ser que el interurbano directo Clermont-Issoire, ahora se ha convertido en una ruta turística de alto interés para los que nos toca desplazarnos a 60km, día sí, día también. Pleitesía francesa, que se llama.
Como el lindo recorrido del autocar, como decíamos, se ha visto, "provisionalmente" reemplazado y parece ser tiene mucho aforo (no se engañen, es que también han variado las frecuencias y el número de servicios), el entusiasta usuario puedo contemplar, y disfrutar, de longevas colas que atraviesan la vetusta estación. ¡Qué deleite ese "ratito" al sol, a pie quieto! ¡Qué gozo el sentir el sol y sombra durante una hora en la cara! Ah...
Aunque no podemos quejarnos. La propia compañía, preocupada por el creciente paro laboral (no vaya a ser esto como España), se ha molestado en buscar entretenimiento para los pacientes viajantes de turno. Esto es: se puede ver, con su bolsa de plástico repleta de cosas, sus pelos alborotados y teñidos de bronce, pantuflas y pilas bien cargadas, a un número incontable de señoras de edad avanzada, que, aburridas de estar en sus casas, se apuntaron al noble programa de "distraiga usted al viajero". Y sí. Menudo entretenimiento... Los oriundos de la zona aún no saben distinguir bien a los ejemplares de dicho bestiario, porque, haciendo boga de la verdad, no abunda mucho este tipo de especímenes fuera del contexto que hoy describo. Pero una, proviniente de la España de charanga y pandereta, se ha hartado de verlas y las reconoce con un solo golpe de vista.
Sabran ustedes, ávidos lectores, de lo que hablo: las abuelas. Pero no las dulces abuelas que hacen tartitas a sus nietos; que ven Amar en tiempos revueltos glosando decorados; que pasean con su garrotilla y hacen punto tras los visillos. No. Las abuelas cansinas. Las de los medios de transporte, que se ponen a dar la chapa, y no paran de rajar desde que se suben hasta que se bajan. A ésas me refiero. Las abuelas - sorpreseras: las que te pillan desprevenido y, cuando quieres darte cuenta, ya es demasiado tarde para escapar de su maquiavélica libertad de expresión en medios y transportes públicos.... También son conocidas, familiarmente, con el sobrenombre de "Abuelas-Pesadilla".
Pues bien, ayer mismo tuve el placer de preguntarle a una de ellas (camuflada entre los árboles del párking) si era allí donde se accedía al servicio suplementario Issoire-Clermont. Ella, radiante de felicidad, mostrándome su escasa dentadura con una sonrisa de oreja a oreja, me respondió: 
-Sí, hija, aquí es. Vente conmigo al sol, que hace frío aquí (ya digo que estaba tras los arbustos); además, las dos hacemos el mismo camino y así, juntas, no nos aburrimos...
Uhm... Eh... ¡¡¡MEC - MEC!!! ¡¡¡ERROR!!! Señora, ni en pedo me lía usted a mí. Una vez caes en sus garras, no te sueltan. ¡Pero si te persiguen hasta mientras haces cola y todo! Para ver la trascendencia de tal acontecimeinto, véase la imagen ulterior: abuela descojonada de la risa y transeuntes con cara de la almodovariana expresión "¡Qué he hecho yo, dios mío, para merecer esto!"
Pero volviendo al momento en el que la abuela me detectó con su infalible radar "niña aburrida esperando: blanco perfecto. Actúen todas las unidades...¡Al ataquerrrrr!" , he de decir que ya he encontrado una utilidad a esto de ser siempre la extranjera...
-Señora, yo no saber francés... (sonrisa) Ser España... (sonrisa)... No entiendo (sonrisa).... siento mucho yo usted ....(sonrisa final y pasos marcha atrás, disimulando la huída en estampida).
Es MUY importante pegar el mayor número de patadas a tus conocimientos lingüísticos de la lengua en común (sí, aunque suponga tirar a la basura 10 años de estudio... Hay decisiones en la vida que son, por fuerza, drásticas: vencer o morir.
Así que ya me ven. Cargada, cual mulo, de libros y redacciones por corregir, buscando un recóndito lugar en el que esconderme de estos atacantes (¿Alguien ha visto la serie The walking dead ?). Cuando lo encontré, saqué una obrita de Dostoyevski (El jugador, la cual recomiendo) bajo el firme convencimiento de que, si alguna nueva abuela se acercaba a mi con persuasivas intenciones de ocio y recreo, al ver tal nombre ruso, ésta habría de pensar "Ave María purísima, un comunista." Y saldría corriendo.
Sólo digo que, al rato y afortunadamente para mi, así sucedió.
Escribo estos pequeños trucos de viajero perspicaz para que, si alguno de mis escasos lectores, sufre alguna vez dicha invasión, sepa a qué recurrir para salir del paso sin menearse ni el flequillo.
Sin embarrgo y contra todo pronóstico, no conseguiréis dormir el camino a casa: el chascarreo de la anciana voz es incesante. Sea quien sea la víctima del asedio, es imposible de eludir. Así que, procuren llevar ustedes el mp3, walkman, discman, etc. bien cargado de batería y dotado de potentes auriculares; o, en su defecto, unos buenos tapones para los oídos. No obstante, servidora, tras varias idas y venidas padeciendo tales "susurros", estoy pensando en comprar esparadrapo; o una Magnum del 47... Total, a grandes males...



A mis abuelas,
y a su administración de la vida de los otros...
por tantos años de propinas y collejas...

lunes, 26 de septiembre de 2011

Pirotecnia musical: pan, circo y... ¿toros?

Ayer noche, Barcelona clausuraba a golpe de pólvora valenciana (...ejem...) unas fiestas de la Mercè pasadas por agua y cerveza. La silueta del Museu Nacional d'Art de Catalunya se veía, lustrosa y parisina, tras el humo y las luces de la font Màgica del Montjuïc. Parecía el Montmartre en plena Bohemia del XIX. Acompañados de nombres tan ilustres como el de la Reina María Cristina, uno se dejaba arrastrar por el tiempo durante aquellos casi 40 minutos ininterrumpidos de petardazos. Después de muchos ¡Ooooooh!... ¡QUÉ bonito!... y cierto principio de tortícolis, tras lo que una desea no formar parte de la sociedad, y como se merecen días como los de ayer, empecé a hacer cábalas. Ya no era el 5 -0 ante el Atleti. Ni las manifestaciones que se anuncian por les retallades en Sanidad. Más bien, era la sombra de algo. Una mano negra que decía adiós desde detrás nuestra. La inminente figura de las Arenas de Barcelona - que no son las de Milán, pero intimidan con su redondez de ladrillo visto y sus mil salas de cine capitalista y boticas yankis- me miraba de soslayo desde mi izquierda; reojeaba como esperando algún comentario... Ante la dejadez del respetable, soltó un irónico "Torres más altas han caido"...  Y vaya si cayeron... Adiós a casi 700 años de tradición. Adiós a 700 años de civilización y barbarie. Sólo una pregunta. ¿En serio nadie se paró a pensar si el animal racional era el torero o el toro? En fin... Lo siento por gente conocida que apreciaba "la fiesta"; por aquellos que apuestan por mezclar Modernidad y Tradición. Lo siento, pero creo que va siendo hora de salir de la Edad Antigua. Y ayer, en la Monumental, se hizo honor a aquello de "Escuela, despensa y doble llave al sepulcro del Cid". Triste que en España necesitemos un siglo (¡y lo que te rondaré, morena!) para regeneracionarnos... No quisiera levantar ampollas ni ofender al posible "taurino" que lea esto. Sólo es que, si cambiamos el carro de caballos y los bueyes hace tiempo ... ¿Por qué seguir a vueltas con los toros?

Mi más sincero ¡Adiós, muy buenas! desde Barcelona a toda la pandilla de toreros místicos; toreros del corazón y prensa rosa -lo que incluye también a sus señoras, por suerte-; toreros de posturitas, saltos de rana y respingona, y demás parafernalia.  Ahora, chavalotes, a buscar trabajo...

PS1: Y que sepáis que golear al Atleti es lo fácil, listillos. Estamos más que acostumbrados. Lo que os hubiera honrado, y no conseguísteis ni por acierto, fue que el Atleti os ganara a vosotros... ¡Já!

viernes, 16 de septiembre de 2011

Sessió de benvinguda: el pensamiento de una Fregona o la figura del Agua.

A teoremas "absurdos"- como "¿Por qué la caja negra de los aviones es de color naranja?" o "Telepizza, ¿qué desea? Magdalenas, no te jode...", sumo yo el mío: Si para hacer limpieza mi casa he de fregar, ¿por qué tengo que limpiar, primero, el cubo de la fregona? 
 ***
Los tres conatos de independencia en las distintas ciudades que he vivido han sido bien diferentes. 

El primero, Madrid. 2008. Verano, calor. Miles de cajas apiladas durante dos meses. Hasta que un día, te plantas en la puerta de la cocina, te miras con tu compañera de piso (en este caso, esconderemos su identidad bajo el pseudónimo de "Aneto") y, tras el parapeto del mandil, los guantes y el KH7, buceas en un universo desconocido, tenebroso (a la par que temeroso) y repleno de una materia indefinible que, fina y eufemísticamente, llamaremos "Roña Ajena Acumulada" (a partir de ahora, RAA). Moja, enjabona, rasca y refriega. Y así, sucesivamente, aplíquense estas cuatro acciones durante los días que fueren necesarios para desprender del alicatado la RAA. ¡Y no andes descalza, que este parquet me da asco!
La RAA es algo que te persigue. Es como el amigo que llevas en la bici de paquete cada verano. Y es que, últimamente, cada verano, yo me encuentro con algo parecido... El segundo conato independentista que citaba arriba, vino, digámoslo metafóricamente, en bicicleta también. Julio de 2009. Tour de France en los talones (y esto es literal). La llegada a Clermon-Ferrand, tierra de pneumáticos, "michelines" (por Michelin) y zulos terroristas, se augurió bastante menos escabrosa de lo que resultó ser. Verano, también. Calor, considerable para el microclima siberiano que se gasta entre Octubre y Mayo. Venga sudores arriba y abajo con el traqueteo insoportable de los ruedines de la maleta. "Joselito o el niño de Vallekas" (pseudónimo del segundo informante) juraba y perjuraba que nunca le había pasado aquello: de mear la cerveza, había pasado a sudarla... Toda aquella diversión desapareció con la lluvia y la nieve del Puy; tras los desconfiados reojos auvergnats. Cuando me apeé con mis dos baúles en aquella ciudad eternamente gris, tuve la misma sensación que tuvieron, encima de una carreta, Madame Bovary, la Mila en Solitud o Andres Hurtado en El árbol de la ciencia... ¿Pero dónde coj... me he ido yo a meter! Y luego... Limpieza de suelos; limpieza de armarios; limpieza de baño y salle de bain; limpieza y desinfección de cocina; limpieza del patio -con la nieve no podías entrar a casa- ; limpieza dental -que también la hubo...-;  limpiar, limpiar, limpiar... Nunca he fregado tanto unos suelos; eso es lo que más recuerdo de la entrada en aquella casa. RAA en forma de nieve deshecha, barro, polen, pelusas, polvo, pelos...
La última vez que hice esta misma reflexión sobre este mismo tema sucede durante estos días. Es decir que, ahora msimo, estoy sentada en un sofá, mirando entre gotas de sudor unas baldosas que bien podrían calificarse "adoquinado Alcántara", por el recuerdo de otros tiempos... Memoria patrocinada por toda la RAA que hay acumulada en sus juntas. Una, hija de añbañil, sabe que el mejor remedio para eliminar - o, al menos soslayar - este problema sería darle al suelo una buena "lechada". Así, a las bravas. (Por favor, nadie piense cosas obsecenas aunque sea bastante proclive al chiste....). Pero preferimos intoxicarnos con Estrella, Lejía La Concha - o Conejo... también, proclive a la bromita...- y ese sinfín de productos de droguería -¿quién elige los nombres en español?- y dejarlo todo bien limpito.... Sin duda, de este último transvase hogareño, me queda el sabor salado de la limpieza. El sudor por la humedad de esta ciudad condal. El sudor de limpieza entre hedores de zafarrancho y escobetón. Y la infinitud de duchas que me doy cada día por dichos motivos....
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Para terminar de hablar sobre el apasionante tema de la limpieza, alguien me dijo hace tiempo (para este tercer informante, hemos elegido el pseudónimo de "Chechu") que alguien le había contado que una vez conoció a una mocita que, nada más dejar de ser doncella, toda su obsesión era ducharse. Lavarse continuamente de pies a cabeza... como para quitarse el sudor de aquello.
***
Pues con todas estas cosas, una se pregunta a veces -también puede que sea unos de esos teoremas absurdos del principio- "¿Qué tendrá el agua?" Este elemento, según mi último informate -a quien denominaremos "Amparo"- es clave en culturas tan dispares como la cristiana, la mesopotámica, la egipcia o, incluso, las precolombinas maya y azteca. Diluvios, odiseas en barco, inundaciones, desbordamientos, etc. Todas estas culturas, el pasado más ulterior a las raíces de nuestro presente, manifestaban mediante la Idea del "agua" una creencia, un rito/respeto, incluso un miedo atávico - no hay que retroceder tanto si nos acordamos de los recientes tsunamis en Haití o Japón. No obstante, esto "del agua" siguió adelante. Y evolucionó (de ahí que sea considerado motivo clásico). Así, en el teatro español de los Siglos de Oro o en dramas shakespearianos, vemos recurrentes castigos, venganzas, crímenes, deshonras,... y siempre, siempre, encontramos una figura - LA figura, que diría mi informante enfáticamente - con las manos llenas de sangre que, por mucho que las lave con agua - evidentemente- , no es capaz de quedar limpio. 

¿Qué poder tiene el agua sobre la condición humana? ¿Por qué o en qué punto se conmuta esta relación entre materia y espíritu, en cuanto a limpieza física y psicológica del hombre?

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Pues en esas estoy yo... Creo que no fue buena idea, para una sessió de benvinguda, mezclar lejía y amoniaco...

viernes, 2 de septiembre de 2011

Septiembre llega con su ¡oh dios mío! (Kase-O)


 Escucha mi silencio con tu boca.
M. Altolaguirre

[...] ven que vamos a hacer un pacto yo y tu sonrisa,
vertical,un recital que se improvisa.

No me había percatado de la importancia que la gente daba al comienzo de septiembre. Nunca había pasado más allá de un "¡Por fin!". Por fin se acababa la insoportable pesadez del calor: el verano castellano. Un sol tan seco; tan áspero como la tierra recién segada. Por fin terminaba la temporada de sustituciones, bajas y vacaciones de trabajos malpagados y ETT explotadora. Por fin era yo la que cogía el petate y el bus nocturno rumbo a Mojácar. Al sol agradecido y refrescante de sus playas ya desiertas; de sus bares manolo poblado por atrevidos colonos alemanes-gamba. Por fin noches en blanco (también la de Madrid, las últimas fiestas del PC) sin ser sinónimo de "empalmada"; sin ser ojeras en el fichaje a medio cambiar el uniforme; cerveza, jas y tranquilidad con rumor de olas mediterráneas. Por fin se acaba esa brecha que los dos meses estivales, inagotables, abrían en mi apacible vida de biblioteca y archivo. Por fin dormir 8 horas seguidas; por fin el reencuentro de las risotadas sobre un poyete; detrás del humo de la vieja bohemia de un cigarro en el Barbieri, en el Costa Romana (hoy Sta. Bárbara); en Mineru; la Lupe, The Bat.... Pitis, pingüis, litros, chiflos, tekis de vuelta a keli. Calle Princesa abajo a última hora, y lloviendo...  Alterne y canto de órdago a pares y juego.

Septiembre siempre se despertaba con soniquete y banderita de fiestas del pueblo; animados abrazos multitudinarios - multitudes de 200 personas, entiéndase la pequeñez de ciertos reductos humanos en la Castilla profunda - irreconocibles en su resaca, avergonzados el resto del año.
Septiembre era la eterna promesa a finales de junio.... Siempre nos quedará septiembre, querida... Sí: carpetazo a los apuntes... Septiembre significaba un mes que empezaba quince días antes y agosto... agosto quedaba lejos. La marcha hacia el patíbulo de Berlioz. El enfiladero hacia esa idea tan temida como inesperada "...los exámenes de septiembre..." (Siempre me imaginé al de Siglo XV como un fagot detrás de mi, amenazante... ¡Sus-pen-so... Muajajaja!)
Septiembre era la madrugada en el coche de papá - como Miliki - en busca de un hotel de tres al cuarto, ubicado en alguna recóndita localidad costera, que hiciera las delicias de sus porqués durante las frías mañanas de invierno, ladrillo tras ladrillo, y argamasa... La recompensa de una romántica que escribe en la arena su nombre y cambia sus quehaceres por el sombrero, el pareo y unas chanclas de plástico - rosas, claro- , jugando a soñar con un mar cercano el resto del año... ¡Ay!

Septiembre era olor a fanático de papelería; de agenditas nuevas y gomas de borrar. Reacoctumbrarse a los horarios; a los semanales de la tele y teatro: domingos de insomnio y pitonisos en la autonómica (Francisco L... ¡coño, si es mi primo Frasquillo!); lunes de teleserie; jueves en el Valle-Inclán; viernes de pianitos, copeo y, si se dejaba caer.... fiebres hasta bien pasado el sábado noche (ésta era fácil).
Pensar en calentar otra vez el café, la leche, los calcetines -sí, algunos seguimos tentados a colocarlos sobre la estufa del baño mientras se te quita el frío del gélido pasillo siberinao entre la cama y el váter. Moquitos, sopitas y mimitos bajo la manta...
***
Esta tarde, en busca de un regalo, me sorprendí olfateando la calle Fuencarral. A lo tipo perro, sí. Olía a humedad - por la lluvia, picarones. A días más breves - una amiga me recitó por teléfono que "desde ayer / anochece antes"-; a más luz de farola y paraguas abierto. Al veranillo de san Miguel anunciando la tardor... A manguita corta jodida de frío y sandalia empapada por sorpresa. 
Correteos hacia marquesinas desérticas hace, apenas, una semana. Carreras antivecinas que se cuelan en la cola del super. Ajetreo en los portales; en los buzones. Madrid se despierta de su correspondiente letargo de sombrilla y aftersun. Madrid resucita con los primeros colegios en los que chillan las rueditas de nuevas mochilas-carrito; las mamás bronceadas y pintureras. Pitidos, atascos, atrasos y José Abascal derrapando la hora del madrugón. Madrid se despierta mientras yo lo miro de refilón haciendo maletas. Empaquetando cuadernos y notas. Libros que, como amantes en Madison, me dicen, traicioneros, por la espalda "¡Llévame contigo!". Otra vez septiembre es un cambio de armario. Otra vez septiembre se pone juguetón conmigo y desparramando, me espera en la puerta; me quita el bocata de las manos, justo cuando estaba preparada para hincarle el diente, y como un botones Sacarino, levanta el chiringuito y sale corriendo... ¡Vamos, Carpanta! Adelante, siempre adelante... Y que se mueran los feos. O, como dicen en mi futuro villorrio, Anem, nen, que és tard i vol ploure...

Al parecer, uno debe ser persona de sumar. De añadidos e inserciones. Nunca restar, dividir, calcular menos que. Pero me temo que, a veces, una no-despedida duela más...

***

"Me siento más madrileño que el alcalde de Madrid, porque los que han nacido en Madrid no han podido soñarla. Lo bueno es llegar con la boina y la maleta de cartón, y a los cinco minutos ser de Madrid."
Joaquín Sabina


Todo lo que hago es para hacerte reir,
si te veo llorar otra vez me voy a tener que ir
o me va a estallar el pecho aquí mismo
y voy a mancharlo todo de dolor que es un color feísimo... 

Kase-O

domingo, 22 de mayo de 2011

Y colorín, colorado, el cuento se os ha acabado...

Os reís. Sí. Ahora es legal; ahora no. Habrá que pedir, como decían, lengua de signos por si sois sordos. Puede que, en cualquier caso, os lo hagáis. Sin respeto. Nada más que reirse del pueblo. Gente que NO hay votado al Mercado y a la Banca como dirigentes. Gente que NO ha votado a los cerdócratas que hoy nos gobiernan. Aquí, lo que más nos sobra, es Esperanza... A ver si os enteráis.



Esperaba escribir algo que reflejase más fielmente la borrachera de felicidad que traigo encima cada vez que me paso por la Plaza de la Solución. Pero es imposible. Estamos HARTOS. Sin presente porque, según decís, no nos lo ganamos; sin futuro porque no nos váis a dejar ni hueco donde caer muertos. Seguramente, haya construida una nueva urbanización; otra que nadie podrá pagar porque seguiremos todos en paro, o con la dichosa crisis de dios... Y hablando de esto, la Iglesia debe mucho dinero, que pague la crisis ella y no el obrero...



No becas. No trabajo. No Seguridad Social. No casa. No pensiones. No aplicación real de las leyes.



Perroflautas. Rojos trasnochados. Desarrapados. Eso, y más, es lo que nos habéis llamado. ¿Pero es que tenemos que aguantar nosotros tanta injuria mientras vosotros no dejáis de trepar? Seguramente, censuren el blog...



¿Para qué tener un 9 de media en el expediente? ¿Para qué dominar casi 4 lenguas? ¿Para qué tanto cursillo de "postgrado"? Pues para daros en los morros, absurdos. Para que, por fin, en días como estos, podamos hacernos oír. NO NOS REPRESENTÁIS, NOS ROBÁIS. Metéis la mano en nuestro bolsillo y nos lo vaciáis de dinero, de ilusiones, de días de vacaciones. Becarios precarios... ¡Y por suerte! ¿¡Pero qué es esto!? El pueblo no se calla, sabemos lo que falla.Por mucho que giréis la cabeza, el mundo se ha enterado de que aquí no os quiere ya ni la madre que os parió.

Indignación. Rabia. Vergüenza. Eso se siente cuando se vive en el extranjero y hay que aguantar cómo hablan de tu pueblo como si fuésemos lacras de la sociedad moderna. Ya está bien de que os riáis de nosotros. Ya conocemos el efecto contagio portador de soluciones. Es paradógico que, desde Islandia, nos traigan el SOL a este invierno nuestro... Sí. Se necesita SOL en un país que tenía para dar y regalar. Primavera del 15 de mayo....



La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido...



Mi abuelo luchó contra la dictadura.
Sus nietos luchamos por la Democracia.



IN - SOL - A[C]CIÓN




¡ESTA NOCHE HACE SOL!



Este es mi voto en las elecciones del 22 de mayo.
Apoyo a las acampadas dispersas por toda España; a las de los expatriados.




(Y no te olvides de Lorca... )

viernes, 20 de mayo de 2011

Me gustas, Democracia, pero estás como ausente... (15-M)

- Los acampados de Sol comenzarán la jornada de reflexión de mañana con un "grito mudo" al que está convocado todo el mundo. La cita comenzará cinco minutos después de la medianoche en los alrededores de la escultura del Oso y el Madroño. El Movimiento 15-M pide desde su web a los asistentes que lleven un trozo de cinta pegada a la boca. Con la señal del megáfono todo el mundo deberá quitarse la cinta y dar un "grito mudo al cielo". (elpaís.com)

- Todos podemos participar de alguna manera: haciendo carteles y repartiéndolos; colaborar en los distintos comités - limpieza, información, informática, mantenimiento, etc.-; acudiendo el tiempo que sea posible a cada uno; ... Pero, sobre todo, manteniendo el ejemplar clima de tranquilidad y pacifismo que estamos teniendo desde el pasado domingio. La cordialidad, la No violencia y el acuerdo conciudadano son tres de las características de esta acampada.

- A partir de esta noche y durante todo el fin de semana, la Puerta del Sol hasta la bandera de gente. Apoyémonos en la fuerza del pueblo para que se enteren de una vez que ESTAMOS HARTOS.




***

INFÓRMATE DE TODO:

QUÉ QUEREMOS.
DÓNDE ESTAMOS.
ÚLTIMAS NOTICIAS Y AVANCES.


















LA ACAMPADA DE SOL MINUTO A MINUTO:














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PORQUE LO LLAMAN DEMOCRACIA Y NO LO ES.





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Y no te olvides de Lorca...

jueves, 19 de mayo de 2011

Democracia real ya. ¡INDÍGNATE!





Cualquier ayuda es buena: mantas, comida, agua,pero, sobre todo, tu presencia... ¡VEN!

NO NOS VAMOS DE SOL.

NO NOS FALTA EL DINERO,
¡NOS SOBRAN LADRONES!

ENTERAOS DE UNA VEZ: NO NOS REPRESENTÁIS.

DEMOCRACIA REAL YA.



Y no te olvides de Lorca...



viernes, 4 de marzo de 2011

Viernes tarde...

Dudo bastante del papel que tengo que hacer aquí. Pero bueno, el caso es que me pagan. Y no por dudar, precisamente. Son casi las 5 de la tarde. Hace dos horas que estoy aquí, viendo desaparecer gente. Viendo desaparecer pasos delante de mis narices de becaria… Aún un rato por delante. Y después, un metro, una clase, el autobús, un atasco hasta Segovia… Día largo el del viernes. Aprovecho, puesto que estoy sola en “la pradera” de escritorios y cristaleras, a leer. En formato fotocopia. Para que la cámara que tengo en el logotipo del marco de la pantalla no me delate. Que os creéis que, por becaria, soy tonta. Y no. A veces, incluso, hasta puedo llegar a engañar. Ya ves qué cosas… Decía, aprovecho a leer. Ensayo hispanoamericano. Me aburre leer una y otra vez la escritura como fundación; la no-historia por la no-escritura; la epopeya como pasado mítico;… También dudo de esto. 5 años leyendo lo mismo. Ya cansa un poquito, ¿no? La alternativa son leyes… Bueno, quizá la lectura de Scheines no esté tan mal del todo… Me entra sueño. Quiero café y lo único que está abierto hoy, a estas horas, es la puerta del baño… Miro, desde el escritorio, la calle. Al fondo, una enorme bandera hondea tapando un poquito del inmenso edificio de Correos. ¡Qué vistas! Seguro que mi padre engorda de felicidad en su andamio cada vez que se imagina a su hija aquí. Donde estoy yo ahora mismo… Desde aquí adentro siempre parece de noche allí afuera. Es triste. Todo silencio. Todo oscuridad. Sólo un ruido, como lejano, eléctrico, que suplanta el viejo “tic-tac” de las oficinas de antes, de los antiguos bancos... 25 minutos y podré escaparme. Con tarjeta de identificación. Con prisa. Con frío. Con gente que estorba en medio de la calle… Qué contraste. Única en esta “pradera” informática; chocándome, medio ciega, en la maraña de abajo… La señora de la limpieza, de un blanco angelical, desaparece como por arte de magia; de la misma manera que lo hace al entrar y casi mueres del susto. Me arrimo a la puerta de algún despacho olvidado, entreabierto, y miro hacia abajo. Miro la gente que corre. Que se tapa con el paraguas. Que abraza un periódico, o el abono del bus, o la careta de Carnaval, con el fin de escudarse. Que se zambulle en el metro, o es vomitada por éste. Pequeñas hormigas que yo, desde aquí arriba, desde mi 6ª planta, observo y manejo, como un dios que inventa historias. Como un genio aburrido que ya se frotó demasiado las manos esperando a que alguien le invocara. Como una dubitativa hoja en blanco sin rellenar. Sin más ni más. Esperando… Tic, tac, tic…

jueves, 3 de marzo de 2011

Pequeñas pildoritas de ensayo

"La más agradable de todas las diversiones es la de sentarse solo cerca de una lámpara, con un libro abierto ante los ojos, y trabar amistad con personas de un pasado distante que nunca se ha conocido."

Yoshida Kenko.
Tsurezuregusa
o Ensayos en ociosidad (1330 - 1332)

( "Di-cho chi-no... ¡chochino!" )

miércoles, 21 de julio de 2010

PREMODERNISMO POÉTICO ESPAÑOL

MANUEL REINA
La vida inquieta, 1894.
"La gota de sangre"

Sentados en la gótica ventana
estábamos tú y yo, mi antigua amante:
tú, hermosura y de placer radiante;
yo, absorto en tu belleza soberana.

Al ver tu fresca juventud lozana,
una abeja lasciva y susurrante
en tu seno de nieve y grana.

Viva gota de sangre transparente
sobre tu piel rosada y hechicera
brilló cmo un rubí resplandeciente.

Mi ansioso labio en la pequeña herida
estampé con afán... ¡Nunca lo hiciera,
que aquella gota envenenó mi vida!



SALVADOR RUEDA

Fuente de salud, 1906.
"La sandía".

Cual si de pronto se entreabiera el día
despidiendo una intensa llamarada,
por el hacer fúlgido rasgada
mostró su carne roja la sandía.

Carmín incandescente parecía
la larga y deslumbrante cuchillada,
como boca encendida y desatada
en frescos borbotones de alegría.

Tajada tras tajada, señalando
las fue el hábil cuchillo separando,
vivas a la ilusión como ningunas.

Las separó la mano de repente,
y de improvisto decoró la fuente
un círculo de rojas medialunas.


FRANCISCO VILLAESPESA
La copa del rey de Thule, 1900.
"Poema de opio"

Es otra señorita de Maupin. Es viciosa
y frágil como aquella imagen del placer,
que en la elegancia rítmica de su sonora prosa
nos dibujó la pluma de Teófilo Gautier.

Sus rojos labios sáficos, sensitivos y ambiguos,
a la par piden besos de hombre y de mujer,
sintiendo las nostalgias de los faunos antiguos
cuyos labios sabían alargar el placer.

Ama los goces sádicos. Se inyectan de morfina;
pinchan a su gata blanca. El éter le fascina,
y el opio le produce un ensueño oriental.

De súbito su cuerpo de amor vibra y se inflama
al ver, entre los juncos, temblar como una llama
la lengua roja y móvil de algún tigre real.

lunes, 7 de junio de 2010

Que da en no creer en nada... en nada.

A veces pienso ¿para qué pasar un domingo en familia si no es con la tuya?
Pero aún así, se intenta.
Sigues la promesa de pasar un buen rato en medio del campo.
Conatos de convivencia con gente que debería ser próxima a ti, por lo vivido, por la situación actual.
Acudes al evento con alguna vianda en la mano; bebidas, calor y naturaleza. ¡Qué domingo tan especial!
No. Error.
Y al toque te ves, una vez más, de vuelta a casa. El estómago llenode una sensación de vacío, pensando... ¿Me faltará alguna pieza para ser como el resto?
Es la pregunta que siempre viene a la cabeza en el ineludible camino de regreso. Ya a solas, la mente desvaría, a sus anchas. No quiere decir esto que no lo haga cuando está en compañía. Solo que, rodeada de otras, la mente procura centrarse en los hechos, no vaya a ser que otra esté pululeando a su alrededor y sea capaz de captar alguna señal de S.O.S.
La señal... La maldita señal que parece perdida. Más o menos, perdida como el fugitivo de su propia vida.
Seguidamente, uno piensa ¿He perdido el don de gentes, la labia para con los demás?
Nada hay que llame su atención; distraída desde hace meses, relaciona cosas aparentemente irreconciliables, con el único objetivo de creerse motivada, alterada, conmovida por algo que hace reír o llorar a la multitud. Es imposible (o eso creía) verse rodeada de una gran masa de gente que celebra y una, impávida, impertérrita, inmutada, piensa ¿en serio está pasando?
En estas ocasiones, pongo la mano en el pecho y el latido sigue su ritmo constante. Nada de aceleraciones. Nada de letargo en el sístole-diástole. Nada...
Y te sientes como un fantasma que recorre la ciudad. Parece que nadie te viese. Te paras a pensar; te detiene la pausa obligada del fumador. Un cigarro, un poco de humo que despeje esa mente quasi-atrofiada, o la turbe un tanto. Sentada en la acera, un aparcamiento vacío en el que estás sola.
Ves pasar un coche que continúa la marcha. Ni siquiera se preocupa de la luz roja del semáforo. Y desaparece...
Ves correr, sin ademán de detención al tipo que cada día, a esa misma hora, hace su sesión de footing matinal. Y zambullido en sus auriculares, la música de "apareamiento de ballenas" (mundialmente conocida como "chill out") le aleja de la metonimia de vida que hay sentada en la acera...
Un perro se cruza. Pasea su pachanga. Su rabo, agitado izquierda-derecha-izquierda, continúa la marcha. Y, de repente, el milagro: te ladra... ¡Sigues existiendo para el mundo!

Todo un consuelo....

*****

Al fin, una pulmonía
mató a don Guido, y están
las campanas todo el día
doblando por él: ¡din-dan!

Murió don Guido, un señor
de mozo muy jaranero,
muy galán y algo torero;
de viejo, gran rezador.

Dicen que tuvo un serrallo
este señor de Sevilla;
que era diestro
en manejar el caballo
y un maestro
en refrescar manzanilla.

Cuando mermó su riqueza,
era su monomanía
pensar que pensar debía
en asentar la cabeza.

Y asentóla
de una manera española,
que fue casarse con una
doncella de gran fortuna;
y repintar sus blasones,
hablar de las tradiciones
de su casa,
escándalos y amoríos
poner tasa,
sordina a sus desvaríos.

Gran pagano,
se hizo hermano
de una santa cofradía;
el Jueves Santo salía,
llevando un cirio en la mano
—¡aquel trueno!—,
vestido de nazareno.
Hoy nos dice la campana
que han de llevarse mañana
al buen don Guido, muy serio,
camino del cementerio.

Buen don Guido, ya eres ido
y para siempre jamás...
Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
Yo pregunto: ¿Qué llevaste
al mundo donde hoy estás?

¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?

Buen don Guido y equipaje,
¡buen viaje!...
El acá
y el allá,
caballero,
se ve en tu rostro marchito,
lo infinito:
cero, cero.

¡Oh las enjutas mejillas,
amarillas,
y los párpados de cera,
y la fina calavera
en la almohada del lecho!
¡Oh fin de una aristocracia!
La barba canosa y lacia
sobre el pecho;
metido en tosco sayal,
las yertas manos en cruz,
¡tan formal!
el caballero andaluz.





( http://www.youtube.com/watch?v=grGHUNRd8Iw
Música J.M. Serrat.)

domingo, 2 de mayo de 2010

La Quinta del Sordo o el fusilamiento de la primavera.

Y sintió como aquel agua de lluvia le caía por encima, aun desde dentro de la estancia.
La ventana abierta de par en par, ventanal finisecular, de cristales ligeros, tendentes al gemido y al estremecimiento cuando el aire los acaricia; con esas dos hojas abiertas, apoyada un mano en el marco carcomido, quiso que lloviese cada vez más; cada vez con más fuerza. Que aquella mancha de humedad creciese y trepase por el muro de en frente, y devorase todo el edificio. Que tronara. Que ensordeciese la tierra. Que descargara toda la brutalidad del agua atascada y retenida; de la rabia acallada, enmascarada por aquellos primeros días de sol.

La ceniza del cigarro, descuidada, cayó dentro de la maleta, abierta desde hacía días, olvidada en el suelo.

Fallos reiterados. El hartazgo de los cortocircuitos, de esos trastos electrónicos, habíanle llevado a la exasperación. Esos monstruos que le anclaban a una realidad virtual, paralela, donde ya no era uno mismo, sino ente dependiente de la @.
Detestaba todo aquello.
Y la voz de la radio, encontrada días atrás en el portal, le producía un asco desconocido.
No tenía un duro, no tenía siquiera fuerzas para reponer las arcas. Pero no hacía más que acumular paquetes encima del escritorio, con destinatario anónimo. Eran como botellas lanzadas al mar. Quizá, alguno llegase a buen puerto. Quizá, alguno ofreciera respuesta. Quizá... Pero, ¿sabría llegar, de nuevo, de vuelta, a su escritorio?

Mientras tanto, seguía consumiendo su cigarro, y aquella barra grisácea se le antojó, más que nunca, un Saturno devorando a sus hijos.....

La fuerza iba abandonándole los miembros, paulatinamente. Entonces, la resolución de saltar desde el alféizar del piso bajo al patio, le llevó hasta al abúlico Antoñico; al desencatado Andrés Hurtado, y dejóse arrastrar, impasible y atemorizado, por esa corriente de agua depuradora del 1º de mayo...

sábado, 30 de enero de 2010

Del regurgitamiento humano (1)

Hoy, salí.
Ahora, son las 3.15a.m.
Llevaba un mes sin salir a la calle después cenar.
Y qué a gusto estaba... No recordaba las ganas de vomitar que me da ver algunas bajezas de la masa humana, creyendo ser disimuladas por el velo de la luna, por la poca claridad del bullicio, por la estúpida y remanida excusa de las tres copas de más.
"17 espejimos creyendo haber visto tu coche..." Hoy te eché tanto en falta que me dolieron como nunca las palabras de Ernesto Sábato con las que un día nos reímos en tu cama.
"...21 esperanzas que se tiran del puente..."
Perdona, pero todo esto me derrota. Aunque esté orgullosa de tu orgullo por mi.
No soy capaz de crear palabras propias...

(A Luis Ramiro, por prestarme tantas melodías...)

miércoles, 21 de octubre de 2009

Tiroteo nacional...

En Clermont los martes también se sale. Y, en esta ciudad monócroma, la fiesta escasea. Pero, de lunes a miércoles, llega a obtener el estatus de "Joder, esto parece Huertas"... Y pienso en Las Cuevas, en Petrov, en Marina; en su insaciable deseo de bohemia y farra en horas nocturnas, en días políticamente incorrectos.
La calle del Príncipe, la plaza de Santa Ana, Huertas abajo... El reguero central donde se juntan alcohol y lluvia. Quizá, también, lágrimas. El Barrio de las Letras y el desenfreno. De los pudorosos secretos a voces que guarda el escándalo público de un Madrid acostumbrado a los cambios de personalidad cuando todos los gatos empiezan a ser pardos... Bajando desde la Iglesia de San Sebastián. El Beni... Calle Atocha a la derecha. Neptuno a la izquierda. Hormiguero de transeúntes, basureros y autobuses. Siempre se acaba en Cibeles. Besos, "hasta mañanas" y un abono-transporte que no pica, porque la mente y las manos están descoordinadas. Monedero, llaves, móvil y mp3. Está todo. La vuelta a casa siempre es dura. También en Clermont. Especialmente, si se hace sin compañía. Porque, en soledad, todo es distinto. La forma de caminar, de hacer fotos, de comer,... Ni mejor ni peor; sólo diferente.

Este mediodía, cuando desperté, sonaba agua tirada detrás de la cancela. Y me dió por hacer tortilla de patatas. Aparemente, sin relación. Sólo la furgoneta que me traía provisiones desde más allá de los Pirineos sabía que, también hoy, todo está relacionado.
Saltas de la cama, coges la sartén y te das el gusto de lamentarte por lo bien que irían unas nanas para levantar la grasa repegada. Pones a calentar aceite jienés de oliva virgen extra; friegas toda la cacharrería que se acumula en el seno de la pila. Sin quitarte el pijama (porque también tiene su aquel trastear en la cocina con el "traje de noche"), pelas y partes una cebolla. Bates los huevos. La casa entera huele a recuerdos de días mojados en la "capital del reino". Y llaman al timbre."Bonjour Mademoiselle... signez ici, SVP" Tabaco, ¡por fin tabaco!, ropa, embutido. Y el edificio se va convirtiendo, poquito a poco, en un escenario. En unas bambalinas donde ya actuaste antes. Cierras la puerta y los 1100km que sientes a diario desaparecen. Y se abre un túnel Avenue des Paulines-Calle San Roque/Calle Bretón de los Herreros. Y hasta parece que has crecido y todo. Piensas en el orgullo patrio de tu abuela y tu madre si te vieran marujear y explotar el gen de ama de casa española en su cocina. Sacas el calendario de tu memoria y empiezas una cuenta atrás, para evitar que lo que salga sea un ligero llanto. Y sonríes. Y enciendes el ordenador para conectar Radiolé.com . Te enfundas el delantal manoseado de dios sabe quién. Y, a modo de objetivo de cámara, o narrador omnisciente, te ves desde fuera: la calle inundada, oliendo a repostería y gasóleo, y sólo una ventana abierta en toda la ciudad, destilando chorros de aceite de oliva virgen extra jienés hirviendo. Unas cortinas mal atadas con gomas de pelo y un pequeño bailoteo, fumando sin parar, con ojeras y coleta de recién levantada...

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A mi tía Sebas, mocita vieja de la familia, quién nunca leerá este blog. Por su felicidad inocente, que abriga y proteje del resto del mundo.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Chechu, mochila de explorador

Un día, Chechu, se despertó y miró por la ventana. Necesitba gafas. Fue a la óptica. Y allí, se asustaron por su ceguera. 12 dioptrías era casi ver menos de lo que veía el gatito de escayola que el año anterior pintó para su mamá en el cole. Por lo que rompió su cerdito (más correctamente, el que sus hermanas tenían en el mueble del salón) y se compró un último modelo de la colección "gafuli Potter". Por el camino, mientras cruzaba la plaza del pueblo, se detuvo en el Carrefour y entró para comprar unas cuantas chuches. Como aún le quedaba un poco de dinero en el bolsillo izquierdo, empezó a echar cosas a la cesta: un abrelatas, un paquete de tiritas, un tarrito de esos rosas claritos que venden de vaselina, unos parches para la rueda de su bicicleta, .... Y así hasta gastarse casi todo lo que tenía. Pero ¡ah! de pronto la vio: una mochilita verde, con tonos ocres (Chechu es un niño muy apreciativo en esto de los colores), llena de bolsillos y compartimentos secretos.... ¡Uaooooooo! Exclamó para sí mismo el pequeño. Con los ojos desorbitados, la agarró. Tenía miedo. Le asustaba el intentar, si quiera, mirar la etiqueta. Vió la marca Go&Sport. El modelo: Explorator 2003. Y por fin.... ¡6€! Sólamente 6chavos.... ¡Vayaaaaaa! Y sonrió. Era perfecta para sus excursiones por el pueblo. Por los alrededores. Incluso para su próximo viaje en las vacaciones del cole. Abrió las cremalleras. Allí había sitio para todo: los bocatas, los walki-talkies, la cantimplorita térmica para el agua, un par de refrescos, sus colirios, la cartera de los Power Rangers con los cromos de la liga y la foto del tato encima del DNI. Era la caña. La descolgó y se la probó. Ajustó las correas. Se adaptaba de manera casi mimética a su torcida espalda. La abrazó, y se fue corriendo a la caja. No quería arrepentirse. Sabía que, de camino a casa, con la nueva adquisición colgada de los hombros , volaría a lugares recónditos del planeta. Tendría la sensación de estar en otro país. Y no había cosa que más le gustara. Cuando le tocó pagar, la cajera que nunca se quitaba la pinza del pelo le guiñó un ojo. Le gustaba ver el uniforme de aquella tienda porque le recordaba a los marineros del cuento de Sindbad. "Ella también quiere ser de mi club". Y ya la imaginaba en un barco pirata. Iría a rescatarla enfundado en el disfraz de Peter Pan con el que había ganado el concurso de Carnval.
¡Qué de aventuras le esperaban con su nueva mochila de explorador!
Lo que no sabía Chechu es que viajar cuesta dinero y, cual droga, engancha demasiado. Por lo que el día que se vió con 22 años, pidiendo la cuenta en francés, pensó "Uaooooo... si he llegado hasta aquí, puedo ir a ver a Paula y a la Alcaide y ganar el programa." Se había operado y ya no llevaba gafas. Sin embargo, la mochila y la sonrisa frente a un escaparate de Viajes Iberia seguían siendo iguales. Desde ese momento, los mapas se amontonaron en las paredes de su cuarto; los callejeros poblaban sus estanterías. Y en su cabecita de niño grande resonaba el nostálgico "Aaaaaaaaaaay, qué te voy a contar..." de su profesor de Historia del Arte. ¿Qué habría sido del pequeño Chechu si nunca se hubiera decidido a salir de su casita con el atillo de ropa al hombro, cual patito feo? ¿Qué si nunca se hubiera comprado su mochilita de explorador y sus botitas de montaña? Ah! Eso nunca lo sabremos.... Ahora, sólo piensa en comprar sellos para mandar una postal a sus hermanas desde la próxima parada que haga el tren. Sólo la cara que pondrían ellas al leerla mientras piensan "Aaaaaaaaaaaay , Chechu" era más maravilloso que todo aquel mundo de aventuras que empezaba a explorar...


Pienso en Ana, en Rober, en su "corsita" y en la "pane"; incluso, en Elena que aún no ha terminado de irse de la Place de Jaude. El sofá amarillo de casa, mi camita (censured), en la radio del baño. Se me viene a la cabeza Tirantes, y hasta la vecina del 3º. Ojalá el próximo invento sea el armario telequinésico. Y la próxima preocupación de Chechu, ¿Ubi sunt todos los mecheros que se nos perdieron entre las manos?

lunes, 5 de octubre de 2009

Último cigarro español: sus abuelitos al sol, a lo Sabina.

Salgo a pasear, con las piernas cansadas y una ampolla en el dedo meñique del pie ziquierdo. Debería hacer algo de compra...
L'Avenue des Paulines parece la calle José Abascal. O el túnel de Reina Victoria con Raimundo Fdez. Villaverde. O la salida a la M-30 por el Puente de Segovia. Todo, según la mires. Exceptuando una cosa: como si hubiera diferencia de franja horaria, allí deben de ser las 19:30-20:00 pm; aquí, el símil se da entre las 17:30 y las 19:oo h.
Los atascos en Clermont acompañan a la tombée du jour. Y a la campana del cementerio anunciando el cierre de sus puertas. Con ella, las ventanas de los bajos de cada edificio empiezan a oler a mantequilla, a verduras cocidas, a niños gritando que no quieren ducharse ni cenar. Mucho menos, irse a la cama para madrugar al día siguiente. Empieza a notarse el frío en la calle, en los parques y en la Place de la Victoire. Y algunos nos resistimos a recogernos, como los niños.
Cambio de rumbo, camino a casa. Miro al suelo y veo hojas marrones, crujientes. Me gusta ir, a intervalos, dándoles pataditas con la punta de las botas. Así se me hace más corta la vuelta, el camino. Quizá, el tiempo en sí mismo.
Se me viene a la cabeza el Paseo del Padre Claret, en Segovia, siempre inundado de hojas de álamo. Bajando de lo que era la Plaza de Toros, por la acera del Tanatorio y del antiguo Caprabo. Justo cuando cruzas la mortal rotonda y caminas parejo a la residencia de las Hermanitas de los Pobres. Sí, pobres...
Pero hablaba de las hojas. Cuando, siguiendo ese camino, al llegar a la entrada de los bomberos, el escenario cambia. Me imagino que levanto la vista y estoy esperando en la salida del parking, con la ensordecedora sirena antiincendios cortando el tráfico de la calle Santa Engracia, esquina con la Plaza del Descubridor Don Diego de Ordas. U Ordás, nunca acierto. A su derecha, subiendo la calle, también hay un residencia de ancianos, llamada eufemísticamente, "centro de día". A la izquierda, se ubican las oficinas y las patrullas de basureros de Madrid. Jose y aquel enano, vecino de Jorge y Paco "el salsas" ,seguirán allí sentados. Un poco más abajo, doblando la primera à gauche, seguramente, a esta misma hora, en la que l'Avenue des Paulines parece cualquiera de estas calles castellanas y yo voy para casa, imaginando todo esto, mi abuela, a gritos, prepara unas sardinas rebozadas, un caldito caliente o un par de huevos fritos con ensalada. Para mi abuelo, la hora de cenar es sagrada. Igual que su vaso de vino blanco. En Madrid, en Clermont o en la mismísima Conchinchina...

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A mi abuela, por haberme dado un cariño tan pesado y constante, resistente a miles de kilómetros de la que era nuestra casa.
A mi abuelo, en el día en que pillamos a su leucemia jugando al escondite en su vetusta memoria de niño grande.